La brillante
Ninguno de los dos levantó jamás el máximo trofeo del deporte rey en las 18 ediciones previas. Holanda estuvo cerca dos veces, en la década de los 70, pero se quedó en la antesala, ante los dos anfitriones.
Esta vez el equipo de casa quedó de camino, con un futbol tercermundista que no pudo sobrevivir a la par de la élite del balompié.
España nunca pasó del cuarto lugar, un currículum demasiado modesto. Sin embargo, armó una temible selección que ya ganó la Eurocopa, hace dos años, y que estaba al frente de todas las quinielas desde el inicio de este torneo.
La final corona un campeonato discreto, pobre en futbol y emoción durante la primera ronda. Los chispazos aparecieron después, justo cuando holandeses y españoles empezaron a lanzar fuego. Hay consenso en que los dos mejores equipos avanzaron hasta la disputa del título: al menos esta vez el Mundial no alcahuetea mediocres ni castiga a los más talentosos.
El vencedor tomará el trono que dejó libre Italia, un inofensivo monarca de papel. Los otros seis campeones de esta Copa también se quedaron varados de camino y dejaron la puerta abierta para un nuevo integrante del club.
Para los estudiosos de la táctica, será un partido
Del otro lado, el recio Mark van Bommel tendrá una cita con Xavi. A David Villa le espera el malencarado Heitinga, mientras que el lateral izquierdo Joan Capdevilla deberá defender por primera vez en el torneo: le toca parar a Robben.
España está hecha de toque en corto, a imagen y semejanza del Barcelona. Holanda es velocidad, un estilo coreográfico que nace de Sneijder y se bifurca como un arcoiris hacia los costados.
Acorazarse en espera de los ibéricos sería un error para la
La película más probable es una España inquieta y una Holanda prudente, con un ojo puesto siempre en los carriles de tránsito rápido hacia el contragolpe. Un gol en cualquiera de las porterías pone todo de cabeza, pero son dos planillas maduras, con planes de contingencia para cualquier eventualidad.
Los dos equipos que más cautivaron en este Mundial protagonizan el debate final. Holanda es pasado y tradición; España es vigor y espectáculo. Los dos tienen a la vista el honor de ser el octavo campeón de la historia ..., pero solo uno podrá ascender al Olimpo, con todo el planeta como testigo.