
El capitán de la selección holandesa, Giovanni van Bronckhorst, anunció su retiro como futbolista para cuando finalice la Copa del Mundo , pero ayer, quizás alcanzó el punto más alto de toda su carrera.
Gio, defensa izquierdo de 35 años, marcó, al 17’, un gol que abrió la senda para que la Naranja Mecánica llegara a su primera final de un Mundial en 32 años.
No obstante, no fue una anotación normal. Fue un zapatazo de una potencia impresionante, puesto en libertad desde unos 35 metros de la portería del guardameta uruguayo Fernando Muslera.
El balón se fue cruzando todo el ancho del campo (disparó desde la banda izquierda) y se coló al ángulo derecho del portero.
Definitivamente, el tanto competirá por ser el gol del Mundial. Si no es que ya lo es y en solitario.
Fue su primero en un certamen planetario y apenas su sexto con la selección holandesa en un total de 105 compromisos. Vaya momento.
El último lo realizó en la Eurocopa del 2008, ante Italia.
Debutó en el profesionalismo en el 93 y con la Oranje en el 96.
Estuvo en Francia 1998 y posteriormente en Alemania 2006. En el primero nunca jugó y en el segundo fue titular (sufrió una expulsión).
Ahora es el encargado de liderar una nueva generación de oro de jóvenes holandeses hambrientos de éxito y reconocimiento.
Con ellos, está a punto de lograr lo que Holanda nunca hizo en su historia, alzar el trofeo de campeón del mundo, algo que ni el legendario Johan Cruyff pudo conseguir.
Gio jugó con Waalwijk, Feyenoord (Holanda), Rangers (Escocia), Arsenal (Inglaterra) y Barcelona (España).