
Gineth Soto cumplió la segunda etapa de aclimatación y asegura estar “bien”, pese a que ya sufre de algunas quemaduras en su intento de escalar hasta el Everest.
La tica llegó al campamento base el miércoles anterior luego de escalar hasta 6.600 metros sobre el nivel del mar. La aventura del Everest obliga a subir y bajar tres veces, mientras el cuerpo se adapta a las condiciones más extremas del clima; la cuarta excursión es la que reta la cima, de 8.848 metros.
“El día 25 (lunes anterior) pasamos por el Valle del Silencio, desde el campamento número dos. Íbamos rumbo a la pared de Lhotse pero empezó a nevar muy fuerte y no pudimos avanzar mucho”, relató la alpinista mediante una llamada telefónica a
En su aventura, Soto cuenta con equipo para mantenerse en contacto a través del teléfono y el correo electrónico. Y su cuerpo ya empieza a resentir la aventura. “Tengo los labios superquemados y partidos, me sangran cuando me río o como y me duelen. Mi nariz también. Tengo ya la ‘cara de la montaña’, un rostro quemado por el frío, viento y sol. Llevo 30 días en la montaña pasando frío, pero también calor a veces”, escribió en un mensaje que incluía fotos recientes.
Sin embargo, la tica asegura estar bien y con el ánimo al tope. “Ya la experiencia anterior (hizo un intento fallido en 2008) me enseñó cómo debo manejar esto. A veces tenemos que quedarnos en la tienda con 40 grados de temperatura, por el reflejo del sol, mientras afuera está cayendo nieve. Me pongo a oír música o a relajarme”, comentó.
Ahora va a descansar tres o cuatro días, antes de iniciar la tercera etapa. Está previsto que lleguen a la cima el 17 de mayo.
“El campamento tres no se ha podido instalar porque el clima no está cooperando y hay peligro de avalanchas en la pared de Lhotse. En muchas partes de la pared hay hielo azul, que es muy peligroso. Ahora solo puedo pensar en descansar estos días en campo base (a 5.350 metros) y tratar de que mi cara se recupere”, explicó.
En estas primeras semanas de expedición Soto perdió diez libras. También sufrió algunos problemas de congestión nasal, que ya va superando. Hasta ahora no tuvo dolores de cabeza ni necesita pastillas para dormir, una práctica muy común entre los alpinistas pues los patrones de sueño se alteran por completo en las cumbres.
En medio de la nieve y el frío, la aventurera les agradeció a sus patrocinadores en Costa Rica, BAC San José, Tribu DDB y Capris por el respaldo para emprender semejante aventura. Y también tiene muy presentes a las personas que la llevan en sus pensamientos.
“A todo mi pueblo querido muchas gracias por los bellos mensajes y el apoyo. Gracias por todas la oraciones que están haciendo para mi protección”, finalizó.