San Vito de Coto Brus. La cumbia es el son que se baila en la Vuelta Ciclística a Costa Rica. Cuatro ruteros suramericanos se colocan entre los cinco primeros de la general, aunque solo uno corre para el representativo de ese país.
Raúl Gómez, quien defiende la camiseta de Pizza Hut, es el gran canditato para ganar, luego de que su compañero de equipo, Federico Ramírez, tuvo dificultades para subir ayer, situación que aprovechó Gustavo Wílchez (Musmanni-El Verdugo-Jaisa) para descontarle tiempo.
Pese a que sufrió una caída 25 kilómetros antes de la meta, Wílchez apeló a su condición de escalador y logró recuperarse en la montaña. El suramericano es el único adversario que desvela a los pizzeros.
Gómez, el actual líder, confía en que mantendrá la suéter amarilla, mientras que Wílchez apostará todo en el regreso de Pérez Zeledón a San José. Por su parte, Ramírez argumentó que ayer pagó caro el gasto realizado en la undécima etapa, corrida entre San José y San Isidro de El General.
El colombiano Gómez se mostró feliz por la opción de adjudicarse la Vuelta, pues recordó que en un principio lo contrataron para fungir en calidad de peón.
"Aún falta mucho y tendremos que esperar acontecimientos, pero me siento bastante bien", dijo Gómez.
Con respecto a la prueba de ayer, manifestó que conocían las características del terreno -montañoso al final- y que lo recorrieron al ritmo previsto.
"Sin duda todo nos ha salido bastante bien; en mi caso cuento con el respaldo de Albin Brenes".
En relación con su destacado desempeño, Gómez lo atribuyó al trabajo de equipo. Además de ser el líder de la clasificación general, el pizzero es líder de la montaña.
Sobre la lucha que eventualmente podría darle Wílchez, quien está a 6 minutos y 38 segundos, respondió que su adversario anda bien.
Por su lado, Wílchez se lamentó por la caída, la cual le restó posibilidades de escalar posiciones. Considera que efectuó un enorme esfuerzo para alcanzar al grupo importante de la competencia. Para lograrlo contó con el valioso apoyo de sus compañeros, como el caso de Gustavo Mesén, quien le cedió la bicicleta para que no perdiera mucho tiempo.
Para Wílchez no todo está decidido y centra las esperanzas en la última prueba, dado que la de hoy será de puro trámite. La etapa número 13 constará de un recorrido de 141 kilómetros y se disputará entre Sabalito y Pérez Zeledón.
"Mañana (hoy) no hay mucho peligro en la prueba, esperaremos el regreso a San José", aseveró Wílchez. De acuerdo con el colombiano, bajar supone demasiados riesgos y ahí procurará ganar tiempo.
"Todo depende también de la suerte. Todavía conservo opciones de ganar la Vuelta y mientras ellas existan nada se puede dar por descontado".
Aunque solo cedió un lugar en la clasificación, pues pasó al tercer puesto, Federico Ramírez adujo que definitivamente esta no es su giro y que deberá aguardar una nueva oportunidad.
"Los pies me empezaron a doler mucho en el ascenso. Creo que este no es mi año. La lucha la daré más adelante, en otra ocasión. Hoy (ayer) fue una competencia muy dura. La verdad es que hice un gran esfuerzo".
Las esperanzas de que un costarricense triunfe en la Vuelta ayer quedaron prácticamente sepultadas.