Talamanca por primera vez disputa los Juegos Deportivos Nacionales en la rama del futsal luego de un proceso de dos años; sin embargo, para llegar hasta esa fase realizaron rifas, pues requerían dinero para costear los viajes durante la eliminatoria.
“Este es el cantón más pobre del país, a veces ellos no tienen ni ¢100 para salir de la casa. Nosotros entrenábamos prácticamente sin balones, sin chalecos o a veces los usaban sucios, con dos o tres balones para prepararnos y gimnasio a veces había. Hasta que llegamos acá, recibimos más apoyo”, mencionó Gustavo Fernández, técnico del equipo.
Iniciaron con una base de jugadores del CTP de Talamanca, gracias a Adrián Flores, quien es el asistente técnico del equipo. Empezaron sin ningún tipo de reglamento, pero con casi 30 jugadores que poco a poco hicieron que el deporte creciera en ese cantón.
Durante dos años han participado en la eliminatoria de los Juegos Nacionales, pero hasta ahora lograron llegar a la fase final, para lo que incluso dejaron en el camino a equipos como Limón, que el año anterior ganó medalla de bronce.
“Para ellos es una motivación porque desde que empezamos se les metió en la cabeza que había que venir a Juegos. Es un sentimiento de positivismo, nerviosismo, entusiasmo y ganas de crecer; es nuestra primera vez, estamos aprendiendo, pero el equipo viene a darlo absolutamente todo”, dijo el técnico.
Sus 14 jóvenes integrantes son de zonas indígenas, Sixaola, Manzanillo y Bribri. Ellos deben ingeniárselas para costear los pasajes del bus y practicar el deporte que aman.
“Uno de ellos es cajero, otro trabaja cargando camiones con plátano, incluso ha salido de trabajar a las 4 a. m. para entrenar a las 7 a. m. Muchos buscan un trabajo, si tienen que chapear lo hacen con tal de ir a entrenar”, indicó Fernández, quien es oriundo de Cartago y vive desde hace cinco años en Talamanca.
Esfuerzo y ejemplo. Carlos Páez es uno de los jugadores del conjunto de Talamanca. A sus 19 años reparte el tiempo entre la universidad, el trabajo, el deporte y su familia.
Desde el principio de este año, su rutina cambió luego de salir del colegio. Debe levantarse a las 5 a. m. para cumplir con su trabajo como cajero en un supermercado cerca de su casa y así solventar los gastos del pasaje a los entrenamientos y sus estudios universitarios en Criminología.
Al salir de su empleo, debe regresar a su casa y bañarse para iniciar el viaje de casi 40 minutos desde Suretka, donde vive, hasta Bribri, de lunes a jueves, con tal de practicar el futsal.
“Mi papá me enseñó que el deporte puede solucionar muchas cosas e intento salir con todo. Uno a veces se estresa, pero cuando juego me olvido de todo y es una gran alegría”, mencionó Páez.
Su esfuerzo continúa los sábados, cuando viaja a San José a estudiar. El traslado lo hace en una buseta que parte a las 2 a. m. y llega a eso de las 6:30 a. m., con otros jóvenes del cantón.
“Es mi último año de juegos, pero siempre voy a estar enfocado en terminar mi carrera tomando en cuenta el deporte sin dejarlo de lado”, finalizó el deportista.