Fiorella Masís. 1 noviembre

Desde hace algunos años, Nicole Alfaro lo tiene claro: su meta es ser tenista profesional. Por eso optó estudiar en línea, dedicar más de cinco horas a entrenamientos y, con el apoyo de su familia, invertir en el deporte.

Por ahora está cumpliendo los primeros pasos para aspirar a ese sueño.

“Amo el tenis, daría todo por esto”, afirma con seguridad.

Este año entró al ranquin mundial junior de la ITF (Federación Internacional de Tenis) con apenas 14 años. Esa es su principal ventaja sobre otras ticas que también están en esta clasificación. En este momento es la más joven de las cinco nacionales.

Nicole Alfaro es oriunda de Grecia, Alajuela. Foto: Cortesía
Nicole Alfaro es oriunda de Grecia, Alajuela. Foto: Cortesía

Su margen de crecimiento es alto, pues en el ranquin junior las jugadoras se pueden mantener hasta los 18 años.

Alfaro empezó en el puesto 2990, luego subió al 1959 y ahora bajó al 2028. La posición puede variar mucho, porque si durante unas semanas no compite, otras empezarán a sumar.

El reto mayor no es estar ahí, sino mantenerse y después dar el salto al ranquin mayor profesional WTA (Women’s Tennis Association).

Eso sí, para eso deberían pasar algunos años. Lo primero es defender los puntos de esta temporada.

La categoría junior funciona muy similar a la profesional. Por ejemplo, un jugador que en el 2019 llegó a semifinales de un torneo, debería volver a ese certamen en 2020 e intentar escalar hasta la final para ganar unidades.

El papá y entrenador de Nicole, Fred Alfaro, lo explica: “Este año estamos casi obligados a jugar el mismo programa, agregando uno que otro torneo. Es todo un juego de dónde conviene más”, mencionó.

Nicole combina su carrera como tenista con estudios de secundaria en línea, en Abeka Academy, con sede en Miami, Florida,. Foto: Cortesía
Nicole combina su carrera como tenista con estudios de secundaria en línea, en Abeka Academy, con sede en Miami, Florida,. Foto: Cortesía

En junior hay seis categorías de torneos: grado A (los Grand Slam), grado 1 (como la Copa del Café), grado 2, grado 3 (Costa Rica tiene dos), grado 4 y finalmente, grado 5.

Actualmente, Alfaro compite en su mayoría en torneos que están en el último o penúltimo escalafón, en su categoría de 14 años.

Aunque podría ir a un torneo tres o dos, la estrategia está más enfocada en mejorar en esa división, para después ir superando niveles.

“Si uno es bien ordenado y sabe el nivel que tiene, lo ideal es llegar semifinales o finales para brincar a grado cuatro. No vale la pena jugar una ronda de grado y que te manden a la casa. Nicole en su segundo torneo llegó a segunda ronda y en dobles a cuartos de final”, agregó su papá.

Nicole afirma que su meta es jugar la próxima temporada en grados más altos y después meterse entre las 100 del mundo.

Este año disputó 17 torneos, necesitó pasar al menos cuatro meses fuera del país, y para el 2020 podría ser más tiempo, porque la idea es hacer giras a Suramérica y Europa, no solo para jugar partidos, sino también para entrenar con tenistas de alto nivel.

¿Hablar de entrar al ranquin WTA es solo un sueño o una posibilidad?

Cuando una jugadora se sienta lista para brincar de junior a profesional, debe tener los puntos suficientes y canjearlos por puntos de categoría mayor. Así puede entrar al ranquin WTA. Si en el camino se “arrepiente” y todavía no tiene 18 años, puede devolverse.

“Soy el papá y entrenador, ningún carnicero habla mal de su carne. Pero no lo digo yo, lo dicen desarrolladores de la ITF, otros entrenadores que la han visto. Claramente no nos engañamos, hay muchas expectativas en llegar a meterse en un ranquin adulto”, comentó Fred.

Además del talento, es consciente de otros elementos fundamentales, como el dinero que demanda mantenerse jugando, que aunque los ha puesto a prueba por ahora lo han logrado solventar.

Entre los 14 y 16 años hay que invertir alrededor de $30.000 por año, según el cálculo hecho por el entrenador. De los 16 a 19, se duplica a $60.000. En ese punto, se supone que ya podría ganar dinero para seguir compitiendo. Después se puede hablar de $150.000 al nivel más alto.