Bloemfontein Sudáfrica (DPA). Carlos Dunga, Fabio Capello, Marcelo Bielsa o Radomir Antic: el Mundial de fútbol de Sudáfrica volvió a ser terreno fértil para los técnicos "duros" y defensores de un orden estricto, no sólo dentro del campo de juego.
El brasileño Dunga dejó claras sus cartas al tener que decidir qué haría con la superestrella Ronaldinho. El jugador del Milán lo intentó todo: metió 15 goles con el club italiano y se torturó en el gimnasio pare recuperar su mejor forma. "No me imagino un Mundial sin Ronaldinho", dijo el propio jugador.
Pero Dunga lo dejó fuera, sin mayores explicaciones, al igual que a otros candidatos como Ronaldo o Adriano. "No estoy aquí para gustarle a nadie", subrayó.
También el serbio Radomir Antic construyó su equipo en base a orden y rigor. "Trajo disciplina al equipo, eso nos hizo bien", elogió el mediocampista Zdravko Kuzmanovic.
El argentino Bielsa, al frente de Chile, apostó entre otras medidas por prohibir a sus jugadores usar Twitter o Facebook durante el torneo.
Pero una de las figuras que mejor encarnan ese estilo es el italiano Capello, al frente de una selección tradicionalmente "dispersa" como la inglesa.
"El hombre con un plan", describió la revista "FourFourTwo" al italiano. Capello no sólo tiene establecidas estrictas normas en la alimentación o la forma de vestir de los jugadores, sino que también los ha ordenado con precisión matemática en el campo.
El técnico devolvió a Inglaterra orientación, fe en el triunfo y autoconfianza, explicó la estrella Wayne Rooney a "Kicker". "Todos los jugadores saben ahora que después de un error se les exige autocrítica".
Estos es especialmente importante para Capello, puesto que en una selección nacional existe el riesgo de que los profesionales defiendan sus propios intereses antes que los del equipo. El grupo pasa poco tiempo reunido, cada jugador está acostumbrado al estrellato en sus respectivos equipos y puede ver la selección como ocasión para lucirse.
En cualquier caso, lo determinante es que estas figuras llegan a selecciones muy necesitadas de disciplina.
Según el brasileño Giovane Elber, antes del Mundial de 2006 en su equipo "sólo se tomaba Caipirinha y se bailaba samba". "No me lleven a repetir los errores de 2006", insiste una y otra vez Dunga. También Capello aportó a Inglaterra el componente que más necesitaba el equipo.
Pero eso no basta para que la ecuación funcione. Los "duros" deben ser autoridades indiscutibles en el mundo del fútbol.
Cada serbio mira a Antic como ejemplo, sabiendo que lleva a sus espaldas la experiencia de entrenar a equipos como el Real Madrid, el Atlético de Madrid o el Barcelona.
Dunga fue campeón del mundo como jugador en 1994, mientras que los éxitos de Capello no escapan a nadie: el italiano fue nueve veces campeón con diferentes equipos, incluyendo una Liga de Campeones europea con el Milan.