Dara Torres es una excepción en un deporte que califica de “veteranos” a los atletas de 25 años.
La estadounidense, de 40 años, insiste en contradecir al reloj biológico. El pasado 1.° de agosto ganó medalla de oro en 100 libre en los Campeonatos Nacionales de su país, y tres días después añadió otra victoria en 50 libre, con récord nacional incluido.
Torres había dado a luz a su hija Tessa Grace solo 16 meses antes, en abril del 2006.
La atleta se mantuvo entrenando tres o cuatro días a la semana durante todo el embarazo, incluyendo el día que nació Tessa. En esos meses subió de peso 36 libras (16,5 kilos), según un reportaje del periódico USA Today .
“Cuando el doctor me puso el bebé en el estómago mis primeras palabras fueron, ¿cuándo puedo volver a entrenarme?”, aseguró la nadadora a ese medio.
La meta de Torres es llegar a los Juegos de Pekín 2008. Sería la primera nadadora en acumular cinco participaciones, pues ya estuvo en Los Ángeles 84, Seúl 88, Barcelona 92 y Sidney 2000 (ganó cuatro oros y cuatro bronces).
Además de sus condiciones naturales y de la disciplina para mantenerse entrenando, Dara cuenta con un detalle a su favor: participa en distancias cortas.
“En 50 ó 100 metros, que se deciden por centésimas, cualquier cosa puede pasar. En cambio, para las pruebas más largas hace falta resistencia y eso perjudica a los nadadores de más edad”, consideró el especialista canadiense Nick Thierry.
Esto sería un factor en contra de Claudia Poll, cuyas competencias estrella son los 200 y 400 metros.
El punto de madurez de la natación sí ha subido. Antes las estrellas tenían 18 años; ahora andan por 22. Pero las de más de 30 todavía son consideradas una rareza.