
Como en la mayoría de los partidos de esta serie, los Celtics demostraron mejores atributos competitivos que sus rivales para llevarse el duelo 4-2.
Aunque la diferencia final fue de 12 tantos, el choque se fue de un solo lado desde el principio con ventajas que oscilaron por encima de los 20 puntos y llegó hasta 24 (80-56) cuando faltaban pocos minutos para finalizar el desafío.
Paul Pierce fue el mejor encestador con 31 tantos y añadió 13 rebotes y cinco asistencias. Lo escoltaron Ray Allen con 20, Rajon Rondo con 14 y el base sustituto Nate Robinson con 13.
Robinson hizo casi todo su aporte ofensivo en la segunda fracción con rápidas entradas al cesto que desequilibraron a la desarticulada defensiva de los Magic.
Dwight Howard llevó el peso de los Magic con 28 puntos y 12 rebotes. Su único escudero fue Vince Carter con 17, pero estuvo errático y carente de agresividad.
Quizás el mayor dolor de cabeza del técnico Stan Van Gundy en la serie fue Rashard Lewis, quien jugó una serie para el olvido. Ayer Lewis logró siete tantos, pero tampoco Matt Barnes (un punto), Michael Pietrus (7) y J. J. Redick (7) encontraron la fórmula para romper el esquema defensivo de los Celtics.
Al margen de las estadísticas, los Celtics mostraron mayor garra, cohesión y espíritu colectivo que los Magic. Ahora esperan al vencedor entre los Lakers de Los Ángeles y los Suns de Phoenix, que disputan la final del Oeste.