LeBron James fue el líder de Miami, Dwyane Wade la chispa que inició el despegue en los minutos finales y Chris Bosh el pilar de soporte. Estos tres jugadores machacaron al equipo de los Mavericks de Dallas, a los que vencieron 92 por 84.
James anotó 24 puntos, bajó nueve rebotes defensivos y repartió cinco asistencias. También se complementó con las buenas noches de los otros dos miembros del Big Three, Dwyane Wade, de 19 unidades, y Chris Bosh, 22.
Combinadas, las tres estrellas del Heat aportaron 65 puntos, 28 rebotes y 14 asistencias, casi todo el juego de los locales.
Wade tuvo su mejor momento del partido a cerca de tres minutos para el final, cuando realizó una jugada de cinco puntos que inició el despegue de Miami: primero tapó el tiro de Shawn Marrion y luego encestó un triple.
Luego de la jugada de Wade las luces se apagaron para el equipo visita y los locales hicieron de su casa un incendio. En adelante todo fue un show de hundidas de Bosh, penetraciones de James y jugadas definitorias del mismo Dwyane, quien se convirtió en el armador del equipo para esos tres minutos.
La clave del partido para el Heat estuvo no en controlar a Dirk Nowitzki, como han fracasado intentándolo todos los rivales de postemporada, sino en controlar a sus compañeros. Es una lógica simple: el alemán siempre va a conseguir sus puntos, mejor preocuparse por los puntos que sí se pueden evitar.
El problema para los Mavs es que les faltaron espuelas desde la banca, que había sido su factor decisivo para ganar la Conferencia Oeste. Anoche no lució ni J. J. Barea, ni Jason Terry, ni Peja Stojacovic, quien tuvo un pase lamentable sin poder anotar un solo punto.
Los cambios de Dallas fallaron 18 de sus 22 tiros, y este equipo necesita urgentemente de los triples que vienen desde el banquillo cuando Nowitzki abre espacio jalando dobles marcas.
Si Miami es un equipo de tres nombres, Dallas depende de que todos sus jugadores aporten.
Eso sí, hay que alabar lo hecho por Shawn Marion, incontenible en el poste bajo con 16 puntos, Tyson Chandler y Brendan Haywood, los hombres grandes de Dallas que se apropiaron completamente de la pintura y dieron pistas de lo que podría ser un factor en los siguientes juegos de la final, que se juega al mejor en siete partidos.
También es de esperar que la banca de los Mavericks, probablemente la mejor de esta campaña, no tenga otra noche tan mala.
El partido estuvo parejo hasta aquella jugada de Wade, por lo que es previsible que la final va a ser muy reñida y entretenida.