
Johannesburgo. DPA La poderosa delantera de Holanda puede enloquecer a cualquier defensa del mundo, inclusive a su entrenador.
Bert van Marwijk se enfrenta a un rompecabezas que muchos técnicos envidiarían: demasiada calidad y ambición en sus atacantes.
El dilema de cuál de ellos debe mirar el partido desde el banquillo ya le trajo problemas.
Tras los octavos de final contra Eslovaquia, Robin van Persie amagó con un intento de rebelión por considerar que Wesley Sneijder, y no él, debía haber sido sustituido.
Van Marwijk tuvo reflejos: convocó rápidamente una reunión interna del grupo y calmó los ánimos. “El tema está resuelto”, sentenció el entrenador, elogiado ayer por el diario De Telegraaf como un “buen gestor de crisis”.
“Jamás aceptaré que nada perjudique la concentración ante el próximo partido”, dijo el técnico al canal NOS. Sus palabras cobran más sentido que nunca, tomando en cuenta que el próximo partido es nada menos que contra Brasil.
Los roces internos no son una excepción en el equipo oranje . Van Persie y Sneijder ya chocaron públicamente en cuartos de final de la Eurocopa 2008 porque ambos querían patear un tiro libre.
El ambiente parece más calmado para Holanda en Sudáfrica, dejando de lado la breve rebelión de Van Persie. Pero el poderoso cóctel atacante con que cuenta Van Marwijk tiene riesgo de tormenta.
Arjen Robben, Wesley Sneijder, Rafael van der Vaart, Dirk Kuyt y Van Persie: los “cinco grandes” del ataque holandés conjugan técnica, velocidad y poder goleador.
“Estoy feliz de contar con semejante selección de futbolistas de primer nivel mundial”, responde Van Marwijk cuando se le plantea el problema. A fin de cuentas, aún le quedan un poco de tiempo para dar vueltas a la difícil decisión.