Si en la cancha del mítico estadio de Wembley el triunfo de los mexicanos sobre los brasileños fue inobjetable, en la tribuna se impusieron por paliza.
Bastó con salir de la estación del metro en Wembley Park para sentir la pasión desbordada de los aztecas que llegaron por miles a presenciar la final del futbol olímpico.
Los trajes típicos mexicanos, las camisetas verdes y los charros inundaron el trayecto entre el metro y las tribunas de Wembley, mientras que la música de mariachis sonaba en los alrededores.
No es fácil saber si habían más mexicanos que brasileños en el renovado estadio londinense, que reportó una asistencia de casi 90.000 personas. Pero de lo que no cabe duda es que los aztecas hicieron mucha más bulla.
Quizás fue porque se agruparon mejor que los suramericanos o porque son más escandalosos. No lo sé, pero se hizo sentir mucho más el “México, México, rra, rra, rra” que las manifestaciones de los torcedores.
Al comenzar el partido sí se notaban muchas camisetas auriverdes repartidas en las gradas por aquí y por allá, pero la voz de aliento de los norteamericanos fue más poderosa.
El ya típico “buuuuuurrooooooo” coreado al portero rival cuando le toca sacar la pelota, los reclamos al árbitro y la celebración de los dos goles de su equipo ahogaron los intentos de los brasileños por hacerse escuchar.
Y para encender más la pasión de los aztecas, el tempranero gol con que comenzó el partido les reforzó el ánimo y la esperanza, y a lo mejor intimidó a los seguidores de la Verdeamarelha.
Al final, el equipo los recompensó con el título y los mexicanos se quedaron en el estadio para celebrar con sus jugadores, aplaudirlos durante la ceremonia de premiación y cantar con ellos el Himno Nacional de México.
Incluso muchos se quedaron durante varios minutos alrededor del Estadio Olímpico de Inglaterra para seguir compartiendo con sus compatriotas la victoria alcanzada sobre un equipo que llegó con cartel de gran favorito por su tradición histórica y por las figuras con que contaba.
Para México, en cambio, el título logrado ayer es lo más importante que le ha pasado en su historia futbolística y sin duda ayudará a encender más la pasión de sus aficionados.