
Heridos y aún aturdidos por los golpes tras chocar, los atletas Shermal Calimore Solórzano y Joshua Clarke salieron del vehículo como pudieron.
Aún sangrando, con raspones y una fractura dental, Shermal no podía hablar, mientras su compañero tenía laceraciones en brazos y piernas. Ambos trataban de alejarse de los asaltantes, por una calle de lastre desolada, rodeada de matas de plátano, arbustos y árboles que bordean el ingreso al abandonado Estadio Nuevo de Limón.
Aquellos 300 metros les parecían interminables, a lo lejos veían la carretera principal que lleva al centro de Limón y preferían no mirar atrás, donde minutos antes tres hombres encapuchados, armados con machetes y pistolas, trataron de robarles sus implementos deportivos.
Sin poder hablar por la fractura en la boca, Shermal, campeón centroamericano de los 100 y 200 metros lisos y seleccionado nacional, recuerda los instantes de terror que vivió. Para contarlos debe escribirlos en su WhatsApp, sentado en el hospital Tony Facio de Limón, donde era atendido este martes.
Asegura que luego de aquel duro episodio sucedido el sábado 12 de febrero pensó en el retiro, pero su novia, familiares y amigos lo convencieron de seguir adelante, aunque no puede ocultar su frustración y enojo luego de ser intimidado y estar en riesgo su vida.
“El sábado fuimos a entrenar como siempre, a la pista del Estadio Nuevo de Limón, poniendo la vida en riesgo pero no nos queda de otra. Estamos en pleno “entreno” mi amigo Joshua Clarke y yo, cuando de repente se empiezan a acercar unos tipos encapuchados con machete y un arma de fuego. Nosotros por miedo decidimos montarnos al vehículo con el que nos trasladamos”, recordó Calimore.
“Nos fuimos al fondo del estadio para tener chance de pensar qué íbamos a hacer. Pensábamos en solamente dejarnos (asaltar) porque realmente no teníamos nada de valor, pero ellos se enojan porque cuando uno no porta nada de valor lo quieren linchar”, confesó.
Shermal y su compañero, tras analizar sus opciones, decidieron salir a toda velocidad del inmueble en el vehículo, pues consideraron que tenían la ventaja para evitar el asalto.
“Estábamos a un costado del estadio, entonces nos tocaba agarrar una pequeña curva. Cuando ya estaba cerca, uno de los sujetos nos lanzó una piedra grande a la ventana derecha y por cubrirnos nos agachamos, por reflejos, cuando mi compañero puso la vista de nuevo en el camino ya tenía la pared de frente y chocamos”, narró Calimore.
“Salimos del carro. Él con heridas en la pierna y brazos por los vidrios, y yo con fractura dental, porque iba a atrás y pegué contra el respaldo del asiento. Tuvimos que salir unos 300 metros con heridas graves hasta la ruta 32, a pedir ayuda. Ahí nos paró una muchacha, quien por cierto, si lee esto necesito que se contacte conmigo por favor, y nos llevó al hospital Tony Facio, donde nos atendieron”.
Vale la pena seguir
Durante el fin de semana el velocista pensó si valdría la pena continuar entrenando, exponiéndose a ser asaltado o herido, mientras hacía lo que más le gustaba. Fue el apoyo de su familia la que le convenció de seguir adelante pese a los peligros a los que está expuesto.
“Nada va a cambiar, solo mi dentadura. Mis objetivos siguen intactos, claro en un momento pensé en retirarme pero con las palabra de aliento de amigos y familiares pienso que no sería lo correcto, porque más adelante estaría arrepentido.
“Sigo con vida, solo siento que a veces tiene que pasar algo grave para haya movimiento y ayuda. Espero que la situación cambie para que no le pase a alguien más lo que nosotros vivimos, porque aquí nos movemos por pasión y amor al deporte. Yo no recibo ni un solo peso, todo es por amor y querer triunfar y que las futuras generaciones tengan una oportunidad”.
Mientras esperaba ser atendido en el hospital, el atleta de 24 años confesó que muy difícilmente vuelva a entrenar en el Estadio Nuevo de Limón, máxime que era la segunda ocasión en que lo intentaron asaltar y no desea poner en riesgo su vida.
“No me voy a rendir. Está el estadio de fútbol, tengo la calle o el polideportivo. No son aptos para entrenar porque no es lo mismo, pero al menos es una forma de mantenerse hasta que salga una ayuda. En Limón hay mucho talento, pero muy poco apoyo. Esperemos que las cosas cambien y otros jóvenes no pasen por lo que vivimos”, manifestó Calimore.
Shermal, quien entrena bajo las órdenes del técnico Emmanuel Chanto, no podrá practicar en los próximos días, por lo que sus amigos y la comunidad de atletismo del país buscan ayudarlo, porque actualmente él es un emprendedor y depende de sus ganancias para ayudar a su familia. Aquellos que deseen colaborar pueden hacerlo mediante Sinpe móvil 8695-4888.
