
Londres. El número de soldados británicos que tendrán que ayudar a vigilar las instalaciones de la justa, asciende ya a 17.000 .
El ejército deberá ayudar en la vigilancia porque la empresa privada G4S no cumplió con su promesa de tener más de 10.000 guardias de seguridad, y no se lo dijo a nadie hasta el último momento.
Ante la incapacidad de G4S para hacer frente a lo esperado, la ministra del Interior, Theresa May, tuvo que enfrentar la ira de los legisladores por la decisión de utilizar más tropas. Serán empleados un total de 3.500 soldados más, incluso algunos de los que acaban de regresar de Afganistán.
Voces críticas se preguntan si la alta presencia de militares cambiará el ambiente general. El coordinador nacional de seguridad para los Olímpicos, Chris Allison, quiere que la seguridad sea dominada por policías en vez de militares.
Al contrario, algunos expertos en la materia insinuaron que, quizás, sería mejor que los Juegos fuesen protegidos por militares en vez de guardias privados con adiestramiento insuficiente.
Esta no es la primera vez que hay cambios en el plan de seguridad de los Juegos. El costo total aumentó hasta 862 millones de dólares, eso sin contar el dinero que hay que pagarle a la policía y a los nuevos militares.
Algunos piden que esta empresa privada encare multas. Incluso el primer ministro, David Cameron, dijo que las compañías que no cumplan con sus contratos deben pagar ese dinero.
G4S, que tiene más de 657.000 empleados en más de 125 países, atribuyó los problemas en la gestión a dificultades para conseguir y adiestrar personal.
Por otra parte, los comentarios de supuestos candidatos publicados en redes sociales apuntaban a problemas de mala administración y desorganización.