Río de Janeiro, 16 jun (EFE).- Los pies de once ex futbolistas quedaron grabados hoy durante la conmemoración del 53 aniversario del estadio Mario Filho, el templo del fútbol brasileño conocido como "Maracaná".
El acto, salpicado de emotivos recuerdos de gloria, reunió a los mitos vivos Adílio, Edinho, Reinaldo, Roberto Miranda, Marco Antonio y Cláudio Adao, cuyas pisadas quedaron impresas en placas de concreto, que ahora se suman a las de otras 63 estrellas.
Compromisos futbolísticos impidieron hoy de asistir a la fiesta e imprimir sus pisadas a Ademir da Guía, Dirceu Lopes, Darío, Emerson Leao y Paulo César Carpegiani.
La Superintendencia de Deportes de Río de Janeiro (Suderj), que administra el estadio, también reunió a algunos campeones mundiales, que ya quedaron inmortalizados en la "Calzada de la fama", para otorgarles una contraseña permanente de entrada en el histórico escenario.
Nilton Santos, Orlando Pecanha, Altair, Jair Marinho, Carlos Alberto Torres, Gérson, Jairzinho, Paulo César Lima, Jorginho, Brito, Ricardo Rocha, Branco y Bebeto, además del subcampeón del Mundial de 1950 Jair Rosa Pinto, fueron los agasajados.
La imponente mole de cemento y acero fue construida en 1950 para albergar 200.000 personas en los partidos de la Copa del Mundo, que la selección brasileña perdió ante Uruguay.
En la actualidad está acondicionado para 90.000 aficionados.
La inauguración formal del Maracaná se produjo el 10 de junio de 1950 tras un trabajo maratoniano en el que el cemento empleado, si se hubiera alineado en sus respectivas sacas, formaría un trayecto de 429 kilómetros, los mismos que separan a Río de Janeiro de Sao Paulo.
La existencia del Maracaná impuso una obligación tácita a todo futbolista, según la cual, para obtener el certificado de consagración era necesario jugar, al menos, un partido sobre aquél césped.
Citar al Maracaná equivale a hablar de la historia del fútbol brasileño y recordar que allí se erigieron y cayeron los mitos de un país que respira fútbol todos los días del año.
Además de futbolistas, el quincuagésimo tercer año del Maracaná sirvió también para rendir tributo a los árbitros más famosos del país: Aírton Vieira de Moraes, Arnaldo Cezar Coelho y José Roberto Wright.
Los fallecidos Mario Vianna y Eunápio de Queiroz fueron representados por sus familiares.
En julio pasado el legendario estadio fue declarado patrimonio público de la ciudad de Río de Janeiro, por lo que quedó descartado cualquier plan para su demolición, como fue propuesto por el ex presidente de la FIFA Joao Havelange para emular el uso que en Londres dieron al espacio que ocupaba el mítico Wembley.
La transformación del Maracaná en un monumento fue aprobada en forma unánime por los nueve integrantes del Consejo Municipal de Protección del Patrimonio.
El "Mario Filho" fue escenario de la peor humillación sufrida por los aficionados brasileños: el "Maracanazo", cuando, ante más de 200.000 incrédulos aficionados brasileños, Uruguay se coronó campeón del Mundial de 1950 tras vencer a Brasil por 2-1 en la final. EFE
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