Hernán Alvarado Guerrero, uno de los más grandes porteros del futbol costarricense, falleció ayer a los 71 años, víctima de un paro cardiorrespiratorio que le sobrevino en su casa, en Tibás.
Originario de Puntarenas (nació el 25 de noviembre de 1932), el exguardameta inició su carrera deportiva en 1947 con el equipo porteño Club Sport Costa Rica, donde en su juventud destacó para saltar a la Primera División.
Un cazador de talentos, Miguel Tabasch, lo descubrió y lo recomendó al Club Sport La Libertad, equipo con el que se mantuvo en un primer plano de 1949 a 1958.
En ese año pasó al Club Sport Herediano, con el que ganó prestigió y lauros, incluido el título del campeonato nacional en 1961. Un año después se retiró del futbol.
Su consagración definitiva la alcanzó en el seleccionado mayor de Costa Rica, con el que disputó 27 encuentros internacionales de clase A, entre 1953 y 1961.
Sus mejores actuaciones fueron durante el II y III Panamericano de Futbol, en México (1956) y San José (1960), donde fue elegido en el equipo ideal de cada torneo.
Memorables fueron sus juegos con México (1-1), con los famosos Chaparritos de Oro del 56; ante Brasil, en la única victoria tica a esa potencia (3-0) en el 60; y frente a los aztecas, en el primer triunfo tico contra ese país (1-0) en el 61.
Su legado se trasladó después al campo de director técnico del Herediano, Puntarenas, Ramonense, San Miguel y Liberia.
Un gran paso a la inmortalidad lo dio cuando ingresó a la Galería Costarricense del Deporte (1986).
También sobresalió como instructor de porteros y, junto a su hijo Hernán, escribió y editó el libro Guardametas de futbol: estrategia para el siglo XXI (2003).
A este pensionado, exauditor de empresas, le sobreviven su esposa, Josefa Ugarte, sus tres hijos y cinco nietos. Sus funerales se efectuarán hoy, a las 11:30 a. m., en la Iglesia de Tibás, San José.