El expresidente del Atlético de Madrid y máximo accionista del club, Jesús Gil, falleció ayer en una clínica madrileña a consecuencia de un infarto cerebral masivo a los 71 años de edad.
Casado y con cuatro hijos, el también empresario y exalcalde de la ciudad turística de Marbella, centro de veraneo del jet set y de la familia real saudí, dirigió al Atleti durante 16 años.
Bajo su gestión, los colchoneros recuperaron su lugar entre los grandes equipos de España.
El éxito más importante del club en sus 100 años de historia llegó en 1996 con la Liga y la Copa del Rey, aunque en el 2000 bajó a Segunda por dos temporadas.
Cinco días atrás fue ingresado en la clínica Centro al sufrir un accidente cerebro-vascular que le produjo hemiplejía. Estaba en su finca de Valdeolivas, en la provincia de Ávila.
Gil será enterrado hoy en el cementerio madrileño de La Almudena. El cortejo partirá del estadio Vicente Calderón.
Gil murió sin conocer el resultado del último partido que jugó el Atlético de Madrid en Santander frente al Rácing.
La plantilla atlética se conjuró en Santander para ofrecerle un triunfo. Solo la mala suerte privó al Atlético de ganar ese partido en El Sardinero. Un gol del israelí Omri Afek, en las postrimerías del encuentro, dio el empate 2-2.
Condolencias
La muerte de Jesús Gil conmocionó al mundo futbolístico español, cuya reacción fue de pesar.
Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, aseguró que Gil es un referente del futbol español y se declaró consternado.
“Pasará a la historia por su amor, cariño y dedicación a unos colores”, afirmó.
Augusto César Lendoiro, presidente del Deportivo, aseveró que Jesús Gil fue una persona que transmitía jovialidad. “Con él nunca te aburrías, era entrañable, siempre tenía una frase cariñosa y estaba cercano a la gente”.
El presidente del Barcelona, Joan Laporta, definió a Jesús Gil como una persona singular y entrañable. “Gente como él forman parte de una forma de ser necesaria en algunos momentos para reflexionar sobre muchas cosas”.