Una de las leyes no escritas del futbol dicta: si no puede ganar un clásico, entonces no lo pierda.
Argentina y Holanda empataron a cero goles en uno de los partidos más esperados de la ronda de grupos de Alemania 2006. ¿Mal juego? Nada que ver; el problema fue que ambas selecciones llegaron con el boleto asegurado a los octavos de final.
El juego -aunque intenso y de buen ritmo- no fue lo que el mundo futbolero se imaginó, cuando el 9 de diciembre del 2005 el sorteo del Mundial los juntó en el grupo C (llamado "el de la muerte".
Los dos técnicos se guardaron jugadores amonestados y, fieles al estilo de futbol de sus países, buscaron el gol; pero, si este no aparecía tampoco era una tragedia.
José Pekerman decidió hacer una concesión y se mandó al campo de juego a los "jugadores del pueblo" (como los calificó La Nación de Buenos Aires): Carlos Tévez y Lionel Messi. Mejor el Apache que la Pulga , en su estreno mundialista como titulares.
Tévez hizo sus regates y encaró con propiedad; Messi se excedió al ir de frente contra la defensa oranje , escalonada y muy atenta para no verse soprendida con alguna jugada desquiciante.
Al final, Carlitos se quedó durante todo el partido y Lionel se fue cuando restaban 15 minutos.
Holanda también tuvo la suyo y puso en aprietos -sobre todo en el primer cuarto de hora- la meta de Roberto Abbodanzieri.
Un remate (17') de Dirk Kuyt -gentil "pase" de Nicolás Burdisso- fue bien desviado por el Pato. Entonces ripostó Argentina.
El partido tomó un tono albiceleste y en un saque de esquina el defensor naranja Andre Ooijer casi hace la trastada al pegar la pelota en el larguero de Edwin van de Sar.
Conforme el partido se hizo viejo, las tablas tenían mayor sentido, porque desgastarse ayer podía ser desaconsejable.
Mala suerte. Sin embargo, Argentina sufrió la baja de Burdisso, quien tuvo que ser reemplazado por Fabricio Coloccini sin que hubiera pasado media hora del choque.
El diagnóstico inicial es un esguince de ligamento lateral, y hoy se le efectuará una resonancia magnética. Podría ser baja contra México, el sábado.
Poco a poco, el partido se hizo más controlado, a pesar de que Tévez no dejaba de pasar la oportunidad de hacer pasar incomodidades a la defensa holandesa.
Sobre el cierre casi marca, pero su disparo se fue por arribita del larguero de Van der Sar.
A pesar de ello, los últimos minutos mostraron a una Argentina que se replegó, conforme con el resultado que la manda a octavos contra México.
Holanda salió un poco más, pero salvo un tiro libre de Rafael van der Vaart no tuvo argumentos para torcer su destino y enviar a la albiceleste a jugar contra Portugal.
Y el "grupo de la muerte" del 2006 llegó a su final.