Este Brasil no deslumbra con el jogo bonito , pero es tan efectivo que asusta y tiene bien cimentada su candidatura al título mundial.
Con tres goles -anotados a puerta vacía, tras desbordar a la defensa de Ghana- los pentacampeones se plantaron en cuartos de final, donde se toparán a Francia.
Tremendo duelo, pues como diría Beatrix Kiddo en Kill Bill : "Hay asuntos sin resolver".
Veinte años atrás, les bleus eliminaron por la vía de los lanzamientos desde el punto de penal a la canarinha. Primer punto.
Segundo: la cicatriz de la final que la verdeamarelha perdió en 1998 ante los franceses es aún herida abierta. Los brasileños no lo ocultan y le hacían "barra" a Zidane y sus amigos.
De todos los jugadores brasileños, tal vez sea Ronaldo quien tenga más sed de revancha (por aquel asunto jamás aclarado de las convulsiones y su desastrosa presentación posterior).
Fue precisamente El Fenómeno el que abrió la cuenta ayer, tras una jugada colectiva de alto vuelo y un pase exquisito y preciso de Kaká, capaz de quebrar la trampa del fuera de juego.
Fulgurante. Nos recordó al mejor Ronaldo -aquel del Barcelona-, pues su arranque fue fulminante, encaró al portero Richard Kingston, con una bicicleta lo dejó sentado y anotó a los cinco minutos.
¡Ah!, y de paso se convirtió en el máximo anotador en la historia de los Mundiales, con 15 tantos.
¿Pasado de peso? Pues la verdad que en ese lance ni se le notó.
Ghana resintió el contraste, mas lo encajó y alistó la respuesta. Son bravos estos ghaneses, y no solo por lo que pegan (bien fuerte que lo hacen).
Para que salgan convencidos de que no son mejores que sus rivales deben salir con la derrota a cuestas. Y ojo que la venden cara.
Brasil se vio en dificultades en esa primera parte: las diagonales le hicieron daño y Stephen Appia sacó sus credenciales de conductor.
¿Mereció algo más Ghana? Puede ser, sobre todo al 41' cuando John Mensah cabeceó un saque de esquina, pero el remate se lo encontró, de manera inverosímil, el meta Dida.
La entrada de Gilberto Silva por un lesionado Emerson entonó la cintura brasileña.
Este no tiene los pergaminos y el lustre de otros compañeros suyos en el Scratch , pero es un jugador presto al sacrificio y que le brinda equilibrio al equipo.
En otras palabras, es un jugador "Parreira", porque el técnico canarinho privilegia la sencillez de efectividad al garbo de la elegancia (¡si hasta dirige en buzo!).
Sin embargo, el trabajo de Gilberto Silva -y el resto de sus colegas- se había simplificado porque Adriano marcó el segundo tanto poco antes del descanso.
El 2-0 fue una carga muy pesada para los ghaneses, quienes se resistieron a entregarse y trataron de recortar distancias..., pero con una puntería terrible (Dida casi se tuerce el cuello viendo pasar la bola).
Zé Roberto sentenció (84') el 3-0, luego de que Kinsgton frustara al menos tres llegadas brasileñas.
El asunto es que Brasil está en los cuartos de final, con un equipo que crece en lo colectivo, que sabe controlar el juego y lo pone en el punto que desea..., sin jogo bonito pero muy efectivo. Con base en la transmisión de canal 6 y agencias.