
La expectativa de una fuerte derrama económica por el Mundial de Futbol 2026 no se cumplió para todos los comercios ubicados en los alrededores del Estadio Ciudad de México. Varios pequeños empresarios afirmaron que las ventas quedaron por debajo de lo esperado y señalaron que los principales beneficios quedaron en manos de las grandes empresas.
Pavlova, propietaria de un restaurante ubicado en el circuito del estadio, explicó que el paso de turistas nacionales y extranjeros no generó el impacto que anticipaba. Indicó que las ventas durante el Mundial representaron apenas un 20% de lo que normalmente obtiene durante partidos de la Liga mexicana.
La comerciante atribuyó ese resultado a las restricciones impuestas durante los encuentros. Entre ellas destacó la prohibición de colocar mesas y sillas en el exterior del establecimiento. Explicó que su local es pequeño y que la mayoría de los clientes prefirió comprar alimentos para llevar, como tortas y refrescos, en lugar de consumir en el sitio.
Pese a ello, señaló que el ambiente fue uno de los aspectos positivos. Contó que instaló un televisor y que varias personas permanecieron frente al negocio para observar los partidos.
La experiencia fue similar para Ivana, propietaria de una tienda de abarrotes ubicada a una cuadra de la entrada tres del estadio. La comerciante aseguró que no registró un aumento en las ventas durante el torneo.
Según explicó, la derrama económica favoreció principalmente a las grandes empresas y no alcanzó a los microempresarios. Incluso afirmó que obtiene mayores ingresos durante una Liguilla o cuando juegan el América y Cruz Azul.
La comerciante también indicó que la prohibición para vender bebidas alcohólicas afectó su actividad comercial. Además, señaló que la acumulación de basura complicó la operación del negocio durante los días de partido.
Explicó que desde el inicio del Mundial no había contenedores de basura en la avenida. Por esa razón, muchos asistentes entregaban botellas y otros desechos a los comerciantes. Agregó que colocaron bolsas en la acera para recolectar los residuos, pero luego el servicio de recolección no siempre las retiró.
Otro caso fue el de Luciano Bolaños. El tendero afirmó que, además del estancamiento en las ventas, dejó de trabajar durante un día y medio porque las autoridades colocaron sellos de clausura en su establecimiento.
También señaló que no pudo vender bebidas alcohólicas debido a la ley seca. Sin embargo, aseguró que en la vía pública operaban puestos que ofrecían micheladas sin recibir la misma medida. Según relató, varios clientes compraban esas bebidas y luego permanecían frente a su negocio para consumirlas.
No todos los comercios tuvieron resultados negativos. La taquería Los Pedregal reportó un incremento en el número de comensales durante los días de partido y cerró la justa mundialista con un balance favorable.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
