Madrid, España
No tiene miedo de morir y lo demuestra cada vez que compite. El francés Tom Pages tuvo nervios de acero para burlar la suerte a su antojo y dejarse este viernes la edición 15 del X Fighters, efectuado en la plaza de toros Las Ventas, en Madrid, España.
Pages se convirtió en el primer piloto en ganar en la capital española por cuatro ocasiones consecutivas, pero más allá de eso demostró que la palabra temor no está en su diccionario de vida.
El francés es el piloto que más ha innovado en la competencia de freestyle de motos más importante del mundo con cuatro trucos: Special Flip, Bike Flip, Alley-Oop Flair y su última creación, el Front Flair, la cual hizo por primera vez en Madrid.
Pages llegó con un cartel grande de favorito y no defraudó en lo más mínimo. Aunque una fuerte caída le dejó en duda para la competencia, se arriesgó a tomar la partida.

Pages avanzó sin problema. Hizo enloquecer al público, pero lo hizo porque el primero que derrochó adrenalina fue él mismo. La irradió y fue recompensado con toda la algarabía que 23.000 voces pueden generar.
Eso sí, a Pages no solo le ovacionaron sus seguidores, también sus rivales, pues hasta el propio Clinton Moore (Australia), actual monarca, le aplaudió durante sus primeros dos minutos en la arena.
El francés cruzó palabras con sus adversarios minutos antes de efectuar por primera vez al público el Front Flair, pirueta que consiste en dos vueltas en el aire, pero mientras mueve la moto en 10 direcciones diferentes en el lapso de un segundo, justo antes de volver a poner las ruedas en el suelo.
Este truco puso a temblar a sus papás, quienes lo estaban viendo de cerca. Al finalizar su primera actuación recibió el beso de ambos a la distancia como manera de motivación para lo que venía.
En la siguiente ronda, Pages siguió robándose el show. En las semifinales derrotó a Levi Sherwood con total contundencia de 5-0 en el veredicto de los jueces.
Ya en la final se midió a Josh Sheehan y a Moore, quienes también estuvieron a la altura de un evento de este calibre.
La final quizá la apreciaron 22.999 personas en la plaza de toros madrileña porque su madre se tapó los ojos durante toda la rutina. No quiso ver cómo su hijo hacía estragos en el aire. No quiso ver cómo su hijo se burlaba de la muerte. No quiso ver cómo su hijo levantó sus manos para buscarla una vez terminada su presentación en la final.
La excelente presentación de los finalistas Moore, segundo, y Sheehan, tercero, no les alcanzó para desplazar del trono al rey francés.
Pero Pages no solo triunfó con el voto de los jueces sino que también tuvo el beneplácito de toda la grada, pues en el concurso de aplausos lo ganó fácil con casi toda la tribuna de pie.
Como manera de agradecimiento se bajó de la parte más alta de la rampa principal para regalarle una camisa al público, que la recibió con aplausos, silbidos y gritos.
Pages se va de Madrid con el aplauso de los aficionados, los jueces y sus propios rivales, quienes minutos antes de darse a conocer el veredicto conversaban como dándose cuenta de que era difícil hacer a un lado al francés.
