
Le Mans, Francia. La edición de este año de las 24 horas de Le Mans pasará a la historia como una de las más emocionantes.
Hasta el último segundo, los aficionados y los equipos en disputa del título se mantuvieron aguantando la respiración.
Los campeones defensores, el Team Audi, tuvieron que correr contra la adversidad, una vez que en las primeras horas de carrera perdieron, por accidente, a dos de sus representantes, lo que hizo crecer las opciones de Peugeot.
En los pits y en las graderías, todo era tensión por conocer de qué forma se resolvería la batalla que se mantuvo a lo largo de las 24 horas. Con banderas y carteles, poco a poco, los seguidores llegaban y se hacían sentir.
En los sistemas de audio de las zonas de fans e invitados especiales, los locutores insistían en no bajar la guardia, pidiéndoles a todos enviar buena vibra y hasta cruzar los dedos, con tal de provocar que la igualdad se rompiera de un momento a otro.
Una vez que el Audi R18 TDI pasó primero por la meta, la fiesta fue enorme. Más que otro título en su gran vitrina, aquello tenía sabor a desahogo, tras la adversidad que vivieron en la carrera.
En la pista, los abrazos de mecánicos y pilotos, más una que otra lágrima, fueron parte de la escena. En las tiendas de recuerdo pronto hubo más fila de la acostumbrada en busca de una réplica del vehículo vencedor o de una camiseta o gorra que dejara claro que formaban parte del Team que dominó la carrera en Le Mans.
Apenas media hora después del cierre, la adrenalina cedió espacio a la lluvia y en medio del retiro de los equipos y toda su maquinaria, muchos comenzaron a preguntarse qué les deparará la edición del próximo año, cuando en esta pareció no faltar ningún ingrediente.