Cientos de aficionados al automovilismo se deleitaron ayer con la exhibición del auto de Fórmula 1 (F1) de la escudería Red Bull, el cual recorrió con toda su vistosidad y potencia un tramo de 1.5 kilómetros de la autopista Próspero Fernández en La Sabana.
Fue una mañana de incesante lluvia la cual no pudo frenar el entusiasmo de un público que abarrotó las calles para observar la primera exhibición en Costa Rica de un auto de F1 en movimiento.
A las 10 a. m. en punto el piloto sudafricano Adrian Zaugg, de 20 años, tomó su puesto en el bólido e inició su faena.
Zaugg tuvo consigo la responsabilidad de mostrarle a un nutrido público como suena, se mueve y se desenvuelve en pista un digno representante de los autos más veloces del mundo, y el cual muchos nunca soñaron siquiera tener un día ante sus narices.
El piloto de la Red Bull Junior Team, y quien este año se compite en la categoría GP 2, antesala de la F-1, dijo antes del evento que estaba dispuesto a darlo todo para que esta experiencia fuera inolvidable. Si la respuesta del público es el parámetro, podríamos decir que así lo fue.
“Estoy muy contento, el público es sorprendente acá. Recibes mucho apoyo y creo que la gente se fueron muy satisfecha. El auto se comportó muy bien”, indicó el piloto después del recorrido.
En el improvisado pitt , todos los detalles fueron preparados muy cuidadosamente por los mecánicos, quienes en una pequeña computadora monitorearon el comportamiento del automotor.
De esta manera los asistentes pudieron disfrutar de forma gratuita una muestra de todo el proceso de preparación mecánica que se realizan a estos autos previo a una competencia.
Preparados. Uno de los primeros detalles a considerar por el equipo técnico fue la lluvia, por lo que al monoplaza le fueron colocadas llantas especiales para tal efecto.
Cuando todo pareció estar en regla comenzó la aventura, se dio la orden de salida y el piloto sudafricano se enrumbó a la pista a impresionar al público.
En la primera vuelta por el circuito, el auto alcanzó velocidades de unos 200 kph. La lluvia impidió más riesgo, pero conforme se fue secando la pista Zaugg tomó confianza y realizó unos impresionantes “trompos” que hicieron le valieron las palmas.
“Al principio estaba muy resbaloso y en las segunda vuelta el auto coleaba en la parte trasera. Me hubiera gustado realizar más “trucos” pero el carro se sobrecalentó mucho” indicó Zaugg.
Tras la tercera y última vuelta la pista lució más seca, las llantas del monoplaza se cambiaron por unas que permitieron mayor velocidad. El piloto aprovechó esta situación para despedirse con más “piruetas” en el FI, y por supuesto pisar el acelerador del monoplaza, que en esta ocasión pudo llegar a los 230 kph.
Si el agua no paró a la gente mucho menos lo hizo con el potente automotor, quien sorprendió de primera con el ensordecedor sonido de su motor. El resultado fue un evento de primera que convirtió a La Sabana en un santuario de emociones y adrenalina.
