Barcelona, 1 oct (EFE).- Leo Messi, el argentino recientemente nacionalizado español, jugó por primera vez en la Liga esta temporada una vez resuelta su situación legal y, pese a los criterios en contra, coincidió sobre el césped con los tres extranjeros del Barcelona, el brasileño Ronaldinho, el camerunés Samuel Eto'o y el mexicano Rafael Márquez.
La Barcelona demostró así su pleno convencimiento en la posibilidad de alinear a Messi sin ocupar plaza de extracomunitario y dio pie a quien opine lo contrario a que recurre ante los tribunales deportivos.
El criterio contrario a la alineación del argentino como comunitario es que, cuando se le inscribió esta temporada en la Liga, no lo hizo en esa condición y que, en consecuencia, habría que esperar hasta la reapertura del mercado en invierno para que pudiera disfrutar en la Liga de su nueva nacionalidad.
Hasta ahora, el jugador se había quedado fuera de las convocatorias ligueras por considerar el Barcelona que su anterior condición de asimilado -extranjero formado en las categorías inferiores de un club español- no quedaba del todo clara y que podía ser objeto de impugnación.
El club catalán entendía que Leo Messi podía jugar sin ocupar plaza de extracomunitario, pero la situación no era la misma del pasado año, cuando el argentino se alineó en la Liga con un contrato de jugador en formación.
El nuevo contrato profesional firmado este verano por el delantero, revisado recientemente para calmar su ansiedad por jugar, daba otro matiz al asunto y el caso estaba pendiente de aclararse en los organismos pertinentes.
La solución, sin embargo, no acababa de llegar, pero el Barcelona se sacó de la manga una nacionalización española que le permitía de nuevo alinearse sin más problemas.
Pese a las tesis en contra, la directiva barcelonista, que cuenta con un abogado por presidente, ha demostrado que está convencido de su versión y ha dado a Frank Rijkaard el permiso para contar con Leo Messi en el primer compromiso liguero una vez jurada la Constitución.
Aitor 'Txiki' Begiristain, el secretario técnico azulgrana, aseguró que el club está "tranquilo" ante una posible impugnación. "Había un vacío legal, pero ya no importa, porque Messi puede jugar ahora como español".
El público del Camp Nou, entregado a su nuevo valor, coreó el nombre del argentino en el partido frente al Zaragoza cuando las cosas estaban más complicadas, con 0-2 en el marcador, y Rijkaard tardó apenas unos segundos en llamar al argentino, que calentaba en la banda junto al resto de suplentes.
Leo Messi entró al campo en el minuto 67 en sustitución de Ludovic Giuly, se llevó la ovación de los seguidores y devolvió los aplausos con su colaboración a que el Barcelona equilibrase un marcador adverso y, cuando menos, salvase un punto.
Messi, que sin embargo no fue el primer recurso de Frank Rijkaard, quien antes dio entrada a Mark van Bommel por Oleguer Presas, pudo por fin jugar de nuevo, su deseo, aunque al mismo tiempo colaboró con su alineación a que se avive la polémica sobre la legalidad de su alineación nacional. EFE
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