Winnipeg, Manitoba (Canadá). Terminó de aflojar músculos, salió de la piscina de estiramiento y se sentó junto a su técnico, Alexis Laurencio.
Melissa Mata se encogió de hombros y negaba con la cabeza. No encontraba explicaciones para tan mala mañana.
Minutos antes, Mata había concluido su prueba en el noveno puesto de la eliminatoria de los 200 metros mariposa, su mejor prueba en la natación, y con ello quedó fuera de la final de los Juegos Panamericanos.
Con un tiempo de 2 minutos, 20 segundos y 88 centésimas, la nadadora de 19 años estuvo lejos de la marca con que ganó la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Maracaibo 98, donde paró el reloj en 2:16.89.
Estaba a punto de llorar. En su mente no cabía un porqué.
En silencio
No quiso poner de excusa que el jueves le robaron en la villa panamericana un bolso donde, además de dinero, llevaba sus cuatro vestidos de competición y artículos personales.
Tampoco reparó en el hecho de que tuvo grandes dificultades para conseguir ropa apropiada con la cual presentarse a la competencia.
No. En el rostro de Melissa solo había espacio para la amargura.
Mientras hablaba con Alexis, movía las manos con desesperación y los ojos pedían clemencia al cielo, desde donde nunca llegó una respuesta.
"Espantoso"
Laurencio fue el primero en dirigirse al área de prensa.
Con voz segura, pero aún afectado por el mal momento, afirmó que el resultado "es espantoso".
Agregó que su pupila llevó buen ritmo durante toda la prueba, pero tuvo "un cierre pésimo en el toque" del reloj automático, en el cual se toma el tiempo.
El timonel agregó que Melissa no clasificó a la final A, como era su objetivo, por trece centésimas (la ecuatoriana Mariela Yepes hizo 2:20.75).
"Esto demuestra que si hubiera tenido un buen cierre, estaría en la final".
Minutos después y ya más repuesta, la nadadora explicó que al inicio de la largada se sintió bien, pero "al final no pude levantar y no sé por qué ocurrió eso".
Tanto Melissa como Alexis viajarán en los próximos días a España, donde mediante una beca de Solidaridad Olímpica, se entrenará durante un año con el objetivo de conseguir la clasificación a las olimpiadas de Sidney, Australia, en el 2000.