Maracaibo, Zulia (Venezuela). Con la autoridad moral que respaldan dos medallas, la nadadora Melissa Mata pidió ayer, antes de su salida de esta ciudad, al Gobierno y a las autoridad deportivas, realizar cambios urgentes para orientar el alicaído deporte costarricense.
Mientras jalaba su maleta rumbo al autobús que la conduciría al aeropuerto Las Chinitas, Mata refrendó su orgullo por la medalla de oro conseguida en Maracaibo 98, en los 200 metros mariposa, donde también implantó un nuevo récord para estas justas.
El viernes anterior, la ondina paró el cronómetro en 2:16.89, con lo que derribó la marca de Shelley Cramer, de Islas Vírgenes, vigente desde La Habana 82, y que era de 1:18:54. Además, Mata consiguió la presea plateada el jueves, en los 100 metros mariposa.
Ella, junto con el equipo femenino de triatlón, que se adjudicó el bronce, son las únicas atletas que han puesto a Costa Rica en el cuadro de medallas de estos denominados "Juegos del Sol".
Mata calificó de injusta la incertidumbre que pasan los atletas antes de cada competencia internacional. "No sabemos con anticipación si habrá dinero para viajar e incluso, casi no tenemos fogueos porque nunca hay plata", dijo.
Comentó que para conseguir que la natación estuviera presente aquí, los padres de familia y amigos tuvieron que sufragar parte de los gastos de los atletas. "Uno viene con grandes limitaciones, mientras que las rivales disponen de fogueos y saben con mucha antelación si vendrán. Eso da confianza para proyectar resultados."
Sostuvo que en Costa Rica "hay mucha falta de seriedad en le deporte, lo que le impide crecer". Recordó que en países como El Salvador, el Estado dispone de una política deportiva que asegura técnicos extranjeros, fogueos internacionales y dignidad en las competencias.
"Necesitamos con urgencia una definición de cómo se manejará el deporte, pues no podemos seguir así", afirmó la nadadora quien con el oro consiguió boleto para participar en los Juegos Panamericanos, Winnipeg 99, en Canadá.
La mariposista explicó que un día normal de su vida transcurre entre la piscina y el aula. A las 3 a. m. ya está en el agua, donde se entrena una hora. Luego, ayuda en los quehaceres de la casa y más tarde se dirige al colegio Saint Thomas, en Alajuela, donde estudia. La segunda práctica arranca a las 3 p. m. y termina tres horas después.
"Me inicié en la natación cuando era muy joven. Mi hermana, Laura, fue tentada por Juan de la Rosa Murillo para que se entrenara con él y, un buen día, yo también lo hice y aquí estoy."
Para Winnipeg, Melissa no tiene aspiración de medalla, pero promete mejorar sus tiempos y luchar por ubicarse en buenas posiciones.