Zurich, Suiza (AFP). La delantera Marta, de 22 años, hizo historia al convertirse el lunes en Zúrich en la primera futbolista brasileña que gana el trofeo Jugadora Mundial de la FIFA tres veces consecutivas, aunque no lograra colgarse la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín.
La 'Pelé con faldas', como es conocida en su país, competía por este título por quinto año seguido, y superó a otras cuatro jugadoras: su compatriota Cristiane, las alemanas Birgit Prinz (premiada en 2003, 2004 y 2005) y Nadine Angerer, y la inglesa Kelly Smith.
Pero la menuda jugadora del Umea sueco, que ya levantó el trofeo en 2006 y 2007 y fue tercera en 2004 y segunda en 2005, partía de nuevo con más opciones que sus contrincantes, después de su gran actuación en el torneo olímpico.
Subcampeona olímpica en Pekín y en Atenas-2004, donde brilló con luz propia, la infatigable brasileña fue dos veces medallista de oro en los Juegos Panamericanos, en 2007 en Rio de Janeiro y en 2003 en Santo Domingo, así como subcampeona del mundo en China-2007.
En la victoria de Brasil por 5-0 contra Estados Unidos ante los casi 70.000 espectadores que llenaban el estadio de Maracaná en la final de los Panamericanos-2007, Marta marcó dos goles y dejó claro que iba a por el oro en Pekín.
Pero las estadounidenses se tomaron la revancha en la final olímpica, proclamándose campeonas por tercera vez al asestar una amarga derrota a las brasileñas por 1-0, como ya habían hecho en la final de Atenas-2004, que ganaron por 2-1 en el minuto 117 de la prolongación.
Esa final de Pekín fue otro duro revés para Marta, reina sin corona con su selección, a pesar de aunar una inagotable garra con una gran velocidad, una gran facilidad para abrir huecos y dar pases de gol y un agudo olfato goleador en apenas 1,60 m de estatura.
Como Pelé, que se dio a conocer internacionalmente en Suecia cuando ganó el Mundial de 1958 con apenas 17 años, la historia de Marta Vieira da Silva también está ligada a este país escandinavo, al que llegó en 2004 con sólo 18 años, tras jugar en Vasco da Gama y Sao Martins.
Una trayectoria nada fácil la que tuvo que recorrer para abrirse paso en el fútbol femenino, que considera poco reconocido en su país, y que le ha llevado a confirmarse como la mejor futbolista brasileña y a igualar el número de trofeos conseguidos por Birgit Prinz.
Con el Umea ganó cuatro ligas y una Copa de Suecia, así como la Copa de la UEFA, aunque este lunes confirmó que dejará Europa por Estados Unidos, donde ha fichado por tres años por el Los Angeles Sol en busca de un nuevo reto en su prolífica carrera.
Pero el mejor reconocimiento le llegó en 2007, cuando dejó la huella de sus pies en el Salón de la Fama del templo del fútbol brasileño, el estadio de Maracaná, convirtiéndose en la primera mujer que tiene ese privilegio, figurando al lado de las marcas de Pelé, Zico, Garrincha, Ronaldo y Romario, entre otros.