
Un gran silencio rodeó ayer llegada del exfutbolista argentino Diego Armando Maradona a la isla para continuar el tratamiento contra su adicción a las drogas.
El Pibe abandonó ayer una clínica en Buenos Aires, en la que estaba ingresado desde mayo pasado, tras ser autorizado por la justicia viajar a Cuba.
Hasta el momento las autoridades cubanas no han dado la más mínima información sobre el arribo a la capital de la isla de Maradona, de 43 años, que podría producirse en los próximos días.
Alfredo Cahe, médico del exastro, dijo que el viaje será “dentro de las próximas 72 horas”.
El exastro argentino podría ser internado en el Centro de Salud Mental, dependiente del Ministerio del Interior, situado en la barriada de Jaimanitas, a unos 15 kilómetros al oeste de La Habana.
Esa entidad médica ofrece tratamiento contra la adicción a las drogas bajo el régimen de "comunidad terapéutica cerrada", el cual sólo le permitirá recibir visitas planificadas, según establece el reglamento del centro.
Reservados
“No podemos bajo ningún concepto ofrecer informaciones relacionadas con nuestra institución médica”, dijo escuetamente una empleada del citado hospital.
Maradona llegó a Cuba el 18 de enero de 2000, procedente de Montevideo, Uruguay, donde días antes había sufrido un cuadro de hipertensión y arritmia por el consumo excesivo de cocaína.
Con muchos kilos de más y visiblemente enfermo, Maradona fue internado en el Centro Internacional de Salud “La Pradera”.
El Pibe , gran amigo y admirador del presidente cubano, Fidel Castro, se instaló en una de las casas de la institución médica habanera, que trató de mantenerlo alejado del bullicio, aunque le permitió frecuentes salidas.
En marzo de este año, el excapitán de la selección albiceleste salió de la isla con destino hacia Argentina, tras lo cual volvió a agravarse su salud.