Santo Domingo de Heredia. Durante seis partidos lució tan fuerte e impetuoso como el musculoso dálmata del Cuerpo de Bomberos de la localidad.
Ayer cambió la fisonomía y mostró la delicadeza y el candor del chihuahua del receptor, Ricardo Ramírez.
¿A qué se debe la notable transmutación que detiene el arranque de seis victorias de Santo Domingo?
Osmani Fernández, derecho de la organización de Tampa Bay, tiene la respuesta.
Con rectas de mediana velocidad y lanzamientos en curva bien ubicados, Osmani dio de comer en la mano a los poderosos bateadores locales y facilitó el triunfo de Alajuela, 11 a 5. Ambos equipos comparten ahora la dura pugna por el liderato. (Véase recuadro con posiciones).
En otro partido de la fecha, en el diamante del Polideportivo Monserrat de Alajuela, Amigos por fin vio el sol claro al dar cuenta 7-4 de Phoenix, apoyado con lanzamiento combinado de Roy Saavedra y Danilo Molina y 3 hits cada uno de Bismark Caballero, Marvin Jiménez, Hildefonso Castillo y Domingo Luna.
Este juego se puso candente en el quinto acto, cuando Phoenix acortó la distancia a 1-2 y congestionó las almohadillas, antes de que el relevista Molina obligase a Norvin Castillo a batazo de doble matanza por la intermedia.
Doble y dos sencillos de Nils Arias, tres incogibles de Mauricio Alpízar y dos cada uno de Luis Mario Ramírez y Allan Sime, constituyeron los obstáculos más serios de Osmani en su ruta hacia la tercera victoria personal.
Incertidumbre
El nativo de Villa Clara, donde se juega la pelota más dura de la isla antillana, ha cumplido dos temporadas en la liga instruccional de Haina, República Dominicana. "No sé si volveré", dijo tras la victoria de ayer. "Salvé 14 juegos y logré 0.80 en efectividad el primer año y en 1998 obtuve 11 y 0.60, pero la organización no quiere llevarme a los Estados Unidos, como es mi deseo."
Osmany contó con pleno apoyo de sus correligionarios.
A la altura del cuarto episodio estaba en ventaja 7 a 1, distancia que se extendió a 11-3 en la primera parte del sexto.
Jonrón de tres carreras de Mauricio Rojas contra el perdedor, Ramón Alvarado, significó la virtual puntilla contra Mingo, cuando apenas transcurría la tercera entrada. "Era mi bola preferida, una recta afuera. Le di con todas las ganas y conseguí el jonrón y tres impulsadas", dijo Mauricio, un jugador que actuó en el torneo infantil de Nankiu (Japón) en 1991, en los Panamericanos de México (1995) y en varias series juveniles en Panamá y Cuba.
El poderío exhibido por Santo Domingo en los primeros juegos, todos convertidos en sendas victorias, le daba ayer la condición de favorito. Dieciocho jonrones en seis partidos eran más que elocuentes: 4 de Mario Azofeifa, 2 de Mauricio Alpízar, Luis Mario Ramírez, RicardoRamírez y Arturo Campos, y uno de Nils Arias, Rodney Campos, Delbis Martínez, Alonso Rivera, Hugo Acevedo y Alexander Castilla. "Muy distinto a aquel año 1983, cuando recibimos con alegría inusitada el primer triunfo, tras imponer el récord vigente de 23 derrotas sucesivas en el arranque", rememora Mauricio Alpízar, uno de dos sobrevivientes de la primera versión de Santo Domingo en la categoría mayor. El otro es el receptor y bateador designado, Mario Azofeifa.