Adrián Mahía no gritará más goles en el Ricardo Saprissa, pues la dirigencia morada desestimó ayer su contratación para la presente campaña, al no lograrse un acuerdo que satisficiera a las partes.
El ciclo del suramericano con los campeones se cerró, confirmó a la prensa el vocero Manuel Muñoz Alemán, al término de un encuentro entre la comisión encargada del tema y el gerente del club, Ricardo Chacón.
La salida del goleador se produjo al tiempo que la dirigencia del actual monarca integró un equipo de trabajo para analizar y buscar soluciones al problema con el césped del estadio, que se encuentra en mal estado a pesar de la millonaria inversión que el club realizó hace unos meses.
"Formamos una comisión mixta que hará un análisis de los problemas de la cancha, en lo relativo a drenajes y sistemas de riego, para tomar medidas.
La idea es no usarla más de la cuenta y determinar el origen del deterioro", explicó el ingeniero Ernesto Martino, directivo morado.
En desacuerdo
Alemán manifestó que se prescindió de los servicios de Mahía, pues el argentino no aceptó los términos del ofrecimiento que le hizo el club.
"El lunes se analizó la situación en junta directiva y ayer se determinó que no seguiría más. El (Mahía) fue enfático en que si los dirigentes no aceptaban sus propuestas como estaban, no seguiría más con el club. Como no hubo acuerdo, quedó fuera", comentó Muñoz.
El goleador argentino viajó a su país al cierre de la temporada pasada, sin resolver su vínculo con el equipo campeón. La firma se había demorado pues, al parecer, las aspiraciones económicas del jugador no coincidían con las que ofrecía el conjunto morado.
"El solicitaba un aumento en el fichaje que Saprissa no estaba en condiciones de satisfacer", agregó el vocero, quien no reveló el monto pedido por el jugador ni la contraoferta que le hizo la dirigencia.
El mal estado de la gramilla también ocupó la atención de los dirigentes. Con motivo del clásico jugado el domingo anterior, quedó en evidencia que el césped experimentó un deterioro imprevisto, a pesar de que en setiembre del año pasado el club invirtió ¢15 millones en su restauración.
Al respecto, Muñoz informó de que se detectaron fallas en el funcionamiento del sistema de drenajes, problemas en la compactación de las capas de tierra, así como residuos de arena que obstruyen la permeabilidad.
"El problema no es tan grande como se pensaba. Se van a hacer infiltraciones para ver qué ocurre con los drenajes, y qué es lo que provoca que el agua no fluya como se debe.
No se piensa levantar la capa de césped. Vamos a contratar una empresa capacitada para darle el correcto mantenimiento a la cancha", concluyó Muñoz.
Colaboró con esta información, José Eduardo Mora, redactor de La Nación