Heredia. Para muchos, la firmeza del anuncio que hizo el técnico carmelo Ulrich Kowalczyk en las emisoras de radio, cuando aseguró que venía por el triunfo, resultó poco creíble.
La razón, Carmelita llegaba al reducto herediano a luchar contra el líder, armado de un grupo de jóvenes que apenas empiezan a escribir los primeros renglones en el libro de sus experiencias en la Primera División.
Y si bien no se llevó los tres puntos, el técnico alemán nuevamente hizo uso de su estrategia y se robó de la casa herediana un punto que lo deja como uno de los cuadro invictos en este torneo.
"Al final las cosas salieron bien, tuvimos las opciones necesarias y era justo que pronto llegara el gol. Costó, y aunque la experiencia muchas veces pesa más, estos jóvenes se entregan durante los 90 minutos y eso nos ayudó a conseguir el punto", dijo Kowalczyk, quien salió expulsado del banquillo al 41.
Desde el minuto 13, Juan Carlos Arguedas le puso las cosas cuesta arriba a los visitantes, que encontraron la respuesta a su esfuerzo hasta el minuto 85, cuando Ríchard Mahoney venció al arquero Léster Morgan y le devolvió la sonrisa al cuadro de la barriada alajuelense.
"La mentalidad del grupo es de nunca entregarnos, el técnico nos dijo que tuviéramos calma, que el gol pronto llegaría y por eso no desesperamos. El marcador es justo, porque nunca nos dimos por vencidos, pese a que Herediano tiene muchas figuras", afirmó Mahoney.
Sacar provecho
Las variantes que ensayó el técnico uruguayo Carlos Linaris, abrieron el portillo para que Carmelita se lanzara al frente y cediera un poco en el trabajo de la zaga.
Con la salida de Gílberth Solano, Mahoney quedó libre de la marca personal y recibió la venia del técnico para salir en busca de un contragolpe.
"Mi misión era marcar a Gílberth; cuando él abandonó el campo el técnico me dijo que saliera a buscar una opción y por dicha la supe aprovechar. El juego fue muy duro, pero nos demostró que vale la pena pelear hasta el final", agregó el defensa carmelo.
Los trazos del técnico se dibujan poco a poco en el terreno. La confianza en el pundonor de los jugadores noveles y el sustento que pueden dar los más experimentados, se han convertido en la fórmula ideal que ha rendido para los carmelos cinco puntos en tres encuentros.
Cuando el deseo es grande y la convicción firme, los sueños suelen hacerse realidad. Aun cuando el triunfo no llegó, el punto conseguido tenía matices de victoria.