Salt Lake City. Con la alargada sombra del 11 de setiembre planeando sobre Salt Lake City, los servicios secretos estadounidenses han convertido la ciudad de los mormones en uno de los lugares "más seguros del mundo".
Al menos es lo que sostiene con orgullo Tom Ridge, director nacional de Seguridad, cuando Salt Lake City se dispone a vivir la cita deportiva más importante del mundo para los atletas de la nieve y el hielo, los Juegos Olímpicos de Invierno.
"Estamos preparados para responder a cualquier tipo de crisis", subrayó a su vez Mitt Romney, presidente del Comité Organizador de los Juegos que alberga la capital del estado de Utah, fundada en 1847 por un grupo de mormones liderados por Brigham Young.
Después de los atentados terroristas del pasado 11 de septiembre, no cabe ninguna duda de que Estados Unidos quiere pasar la prueba de seguridad con matrícula de honor, no en vano la cadena NBC sostiene, sin dudarlo, que estos son los primeros Juegos que se celebran "en un país en guerra".
"Después del 11 de setiembre tuvimos que revisar todos nuestros planes", añadió Romney. "No se trata de aparentar que hay seguridad, debemos garantizarla sin posibilidad de error".
Previsión
El impacto del 11 de setiembre del año pasado puede medirse si se compara el gasto de seguridad en Atlanta (Juegos de 1996) con el de Salt Lake: $98 millones contra $310 millones (más $35 millones del Estado y la ciudad), los mayores de la historia de las Olimpiadas.
Para Atenas 2004, ya se prevén $600 millones.
Para alcanzar la mencionada nota máxima están movilizados casi 12.000 agentes de seguridad, el mayor despliegue jamás visto en una competición deportiva. Están instalados más detectores de metales que en ninguna otra Olimpiada: alrededor de 1.330.
Su máxima alerta ocurrirá el día 8 si se confirma la presencia del presidente George Bush en la ceremonia de inauguración. Antes del 11 de setiembre solo estaban previstos 5.500 agentes y se excluía el personal militar.
Del 8 al 24 de este mes los agentes velarán por los casi 4.000 atletas, 9.000 periodistas y un millón de visitantes reunidos en esta ciudad de 182.000 habitantes.
"La duración de esos Juegos hace que esta sea, probablemente, la mayor operación de seguridad jamás acometida en los Estados Unidos", declaró el portavoz de los Servicios Secretos, Mark Connolly.
Los Servicios Secretos, los mismos que protegen al Presidente de los Estados Unidos, coordinan la operación, con apoyo de la Guardia Nacional y del FBI.