El quinteto de baloncesto del Liceo de Costa Rica vive una de las peores temporadas de su historia: llegó al colmo con la paliza del martes pasado (100-38) ante la USJ ARBA.
“Nos presentamos con la reserva (equipo de Juegos Nacionales) a ese juego porque quisimos cuidar a los cuatro golpeados que tenemos para la semifinal ante Barva, que empieza el 3 de setiembre”, comentó su presidente, Heiner Ugalde.
El desastre del martes es el corolario de un año en el que las dificultades financieras y la falta de sede le pasaron la factura a los rojos.
“Yo asumo el Liceo con unos compromisos de mercadeo que no nos permiten maniobrar y nos obligan a mantener un estandar negociado por otras personas.
“Prácticamente, el año pasado los patrocinadores ya habían girado la mayoría de los recursos que correspondían a este año”, señaló Ugalde, quien aseguró que ante la opción de no participar se prefirió tomar el riesgo, con la esperanza de que en 2011 se estabilicen los números, con nuevos recursos.
Ayer se trató de conversar con Rándall Porras, anterior jerarca liceísta, sin éxito.
También se buscó el parecer de Alejandro Fernández, técnico del Liceo en la Copa y quien dejó el quinteto a inicios del Campeonato. Declinó dar declaraciones y expresó, lacónicamente, que su segundo paso por el
Los altos costos de operación liceísta fueron señalados por Ugalde como una razón del desfase: en los dos años anteriores, bajo el cochaje de Rodolfo Fonseca, participaron en la Liga Centroamericana y en la Liga de las Américas.
En ambas participaciones contrataron jugadores extranjeros especialmente para esos torneos.
La falta de su gimnasio Eduardo Garnier, sometido a reparaciones, afectó el rendimiento deportivo y contribuyó a la caída de ingresos.
“No podemos poner vallas y muchas veces los pagos de arbitraje y otros los hemos tenido que hacer miembros de la junta directiva”, añadió Ugalde.
El jerarca fue categórico: “El Liceo a corto plazo no va a desaparecer. Ya tenemos empresas para el año entrante”.