
BOSTON, EEUU (AFP) Curiosamente, tantos los Bostons Celtics como Los Angeles Lakers necesitan regresar a la senda del triunfo, los primeros en la carretera, los segundos en casa, para poder definir el panorama de la serie por el título de la NBA.
Los Lakers regresan a sus predios del Staples Center angelino con la espalda contra la pared, luego de perder los dos primeros partidos en Boston, con pizarra de 98-88 el jueves y 108-102 el domingo.
Al equipo de Phil Jackson le ha faltado la agresividad y el dinamismo que desplegaron en los 15 juegos previos a esta final, dejando por el camino a rivales de consideración como los San Antonio Spurs, campeones del pasado año.
"No estamos moviendo la bola ni haciendo las cosas que solemos hacer para coronar la ofensiva. No acabamos de encontrar nuestro ritmo", reconoció Jackson al finalizar el encuentro del domingo.
De las 12 victorias que consiguieron en estos playoffs hasta la fecha, 10 fueron en casa y dos en la carretera.
Según el astro español Pau Gasol, tal vez el cambio de escenario ayude a que el equipo se enfoque más, y juegue con la soltura que lo ha estado haciendo hasta ahora.
"Este segundo juego estuvimos más agresivos, pero anduvimos fallones en los tiros. Creo que el regreso a casa nos vendrá bien", indicó el ala-pivot catalán.
Lo bien que jugaron los Lakers como locales a lo largo de toda la temporada les da cierta tranquilidad mental, algo que necesitan para hacerle frente a unos Celtics que basan su juego en la intimidación del rival, y la explosión de sus jugadores.
Aunque llega al Staples Center con ventaja de 2-0, Boston no las tiene todas consigo, pues en estos playoffs tuvo marca de 12-8, pero de sus victorias sólo dos fueron en cancha ajena.
Ante Atlanta Hawks en primera ronda y Cleveland Cavaliers en segunda se limitaron a ganar los juegos en casa.
Contra Detroit, en la final de la Conferencia Este, estuvieron mejor, y le arrancaron a los Pistons dos partidos en el Palacio de Auburn Hills.
"Nuestra mentalidad es ir a ganar el tercer juego. Eso les haría perder su confianza y nos permitiría liquidar la serie en Los Angeles", dijo Paul Pierce, el hombre clave en los triunfos de los dos primeros encuentros.
En el primer choque Pierce sufrió una torcedura de rodilla derecha y regresó de los vestidores para liquidar a los Lakers con 24 puntos. En el segundo, supuestamente lastimado, se agrandó con 28 cartones.
"Cuando estoy en la cancha no siento dolor", indicó Pierce.
Algún sector de la prensa especula que la lesión de Pierce podría ser parte de una maniobra para que los Lakers se descuidaran en su defensa.
No es la primera vez que pasa. En la final entre Miami y Dallas el astro del Heat, Dwyane Wade, también sufrió una 'lesión' que prácticamente le impedía caminar, y al día siguiente salió a la cancha y liquidó a los Mavericks.
Un viejo refrán dice que "en la guerra, como en el amor, todo es permitido", y entre los Lakers y Celtics hay de por medio muchas historias de amor y odio.
© 2008 AFP