Las luces rojas se encendieron entre sus amigos y el Año Nuevo lo pasó en el hospital; pero salió avante de la situación..., como solía suceder en el campo de juego ante los más recios marcadores.
En la turbulenta vida del exjugador inglés Paul Gascoigne se escribió un capítulo más cuando fue internado de emergencia debido a una neumonía, tras sufrir un colapso en su residencia.
No pasó a más y abandonó el hospital la semana pasada.
Debido a una inexplicable pérdida de peso, también fue sometido a exámenes de VIH. Estos, al parecer, salieron negativos, a pesar de las especulaciones maliciosas de los diarios sensacionalistas de Inglaterra.
Tales insinuaciones encolerizaron al temperamental Gazza , uno de los jugadores de mayor y mejor técnica en la historia del futbol inglés.
Hoy proclama que los días de juerga, drogas y whisky -era capaz de beberse tres botellas al día- se fueron y prefiere que lo llamen G-8 , por el número de su camiseta.
"No quiero que me recuerden como Gazza o como Gascoigne. No quiero que la gente cuando me vea recuerde a un tipo que se comportaba como un idiota. Quiero que me recuerden como un gran futbolista", expresó a El País en noviembre anterior.
Ayer, un jugador habilidoso y gordito, con una técnica impropia en un futbolista británico. Hoy se ve demacrado y flaquito. Cansado.
Quien te vio y quien te ve
En sus mejores días tenía pinta de un hooligan de mal humor al que se le acabó la cerveza; era la antítesis de la imagen de good boy que años después proyectaría David Beckham.
A Gazza se le admiró hasta lo indecible: sus seguidores le perdonaban sus excentricidades, fantochadas y afición a la bebida y la comida.
Por eso último sufría la mofa de los aficionados rivales: le lanzaban caramelos durante los partidos para burlarse de su gordura.
Eso quedó atrás. Aunque nunca anunció su retirada del futbol, desde el 2002, cuando abandonó el Everton, ya no se lo tomaba en serio.
Recaló en China en un equipo de segundo orden, pero ya estaba en declive.
Hoy, con ánimo de contrición, busca de la manera de mantenerse ligado al futbol, un deporte que llegó a practicar con una técnica poco común en un futbolista de las islas británicas.
"Mi futuro pasa por ser entrenador. Tengo los conocimientos suficientes para ser bueno en esto", aseguró en octubre del año pasado cuando fue técnico y jugador del Boston United, de la cuarta división inglesa.
En ese cargo solo estuvo dos meses. "Solo tenía autoridad en el calentamiento", comentó de esa experiencia.
A finales de diciembre estaba postulado para tomar las riendas de los Jets de Newcastle de la Liga A de Australia; mas su internamiento y su falta de experiencia conspiraron contra Gazza .
"En el mundo del futbol hay muchos entrenadores exóticos, pero Gascoigne batiría todos los récords. Es difícil imaginárselo dando órdenes y predicando con el ejemplo", reseñó El Mundo en abril pasado.
Sin embargo, Paul Gascoigne siempre fue diferente y es capaz de pasar la bola entre las piernas de la vida.
Fuentes: páginas digitales de El País y El Mundo (España), The Sun , Daily Mirror y News of The World (Inglaterra), La Nación (Argentina).