Nueva York. Después de 26 años, los Spurs de San Antonio lograron su primer título de campeones de la NBA y lo hicieron gracias al poder defensivo demoledor de las llamadas "Torres Gemelas" y de la inspiración de un hombre al que le habían dicho que no tenía la calidad para jugar dentro del profesionalismo.
El alero Tim Duncan junto con el pivote David Robinson y el base Avery Johnson hicieron posible que los Spurs completasen una fase final histórica, con la victoria 78-77 en el quinto partido de las finales de la NBA que disputaron al mejor de siete (4-1) frente a los Knicks de New York.
Los Spurs, con Duncan y Robinson, habían realizado el mejor baloncesto durante toda la temporada, pero tenían que demostrarlo en la serie final y, lo que es más importante, ganar el título de campeones.
Todo lo consiguieron rayando casi la perfección porque en los 17 partidos que disputaron antes de proclamarse el viernes nuevos campeones de la NBA, habían logrado 15 triunfos en 17 partidos y 12 fueron consecutivos, una nueva marca en la historia de la NBA.
La ironía en el triunfo de los Spurs se da en el hecho de que los grandes protagonistas -con la excepción de Duncan, segundo año, que se ha convertido de verdad en el único con derecho propio a ocupar el puesto de superestrella dejado vacante por Michael Jordan- siempre fueron cuestionados por su aportación al equipo.
El primero fue el Almirante Robinson, un jugador que llegó a la liga hace 10 temporadas con la expectativa de ser la gran estrella, no sólo de los Spurs sino de la NBA, y a pesar de haber ganado el premio de Jugador Más Valioso (MVP) siempre se quedaba corto en la recta final de la liga.
Relevo táctico
Inclusive Robinson, al comienzo de temporada, tuvo que aceptar la realidad de transformar su papel de primera opción dentro del ataque, cedérsela a Duncan, para centrar el esfuerzo en la defensa y liderazgo del equipo.
"Sabía que el camino iba a ser difícil y largo, pero por eso mereció la pena luchar y perseverar hasta que llegó el gran triunfo", declaró Robinson.
La ética, respeto y dignidad que Robinson ha aportado a la NBA con los Spurs -nunca pudo asimilar la presencia del alero Dennis Rodman dentro del equipo, algo que si hicieron los Bulls de Chicago y Jordan-, fue reconocido inclusive por los irrespetuosos y hostiles aficionados de los Knicks, que puestos de pie le tributaron una gran ovación en el Madison Square Garden.
"Siempre he dicho que las cosas fáciles en la vida no tienen el mismo valor que las que te cuestan y es por eso que ahora estoy viviendo un momento muy especial de mi vida", declaró Robinson.
El Almirante, con 15 puntos, 12 rebotes y un tapón simbolizó una vez más el poder defensivo de los Spurs en su dominio debajo de los tableros, para dejar a Duncan el camino libre de ser la máquina de hacer puntos.
Tampoco defraudó Duncan en su nueva responsabilidad como profesional y en las cuatro victorias que lograron los Spurs frente a los Knicks fue siempre el máximo encestador para terminar el quinto partido con 31 puntos, nueve rebotes y un tapón, y el título de Jugador Más Valioso (MVP) en su poder.
Es cierto que Duncan, de 23 años, es un MVP aburrido pues dentro y fuera del campo carece de todo tipo de espectacularidad y extravagancia, su filosofía son siempre los fundamentos básicos, pero su calidad es innegable y puede ser una bendición para que la NBA de un giro de 180 grados en la forma de orientar el deporte del baloncesto de cara al nuevo milenio.
"Es algo increíble, me siento de una manera muy especial porque llegamos a la meta que nos establecimos al comienzo de temporada sin perder en ningún momento la confianza en nosotros mismos", declaró Duncan.
Control
El alero de los Spurs nunca perdió nada en el campo, su concentración y frialdad fue admirable aun en medio del duelo y la rivalidad que protagonizó con el escolta Latrell Sprewell, quien completó su mejor partido de la serie al conseguir 35 puntos, 25 en la segunda parte del decisivo partido del viernes en Nueva York.
Pero tendría que ser el pequeño David del partido, el base Johnson, quien hiciese historia al ser el responsable de la canasta del triunfo que anotó con sólo 47 segundos para que finalizase el tiempo reglamentario.
Johnson recibió el pase de Sean Elliott dentro del área de los Knicks, Sprewell le había perdido la marca, se elevó y ante la frustración de los seguidores de los Knicks anotó una canasta perfecta e histórica.
"Sólo puedo darle las gracias a todos mis compañeros y al entrenador Gregg Poppovich que siempre creyeron en mí y me dieron la oportunidad de demostrarlo", declaró Johnson.
El diminuto base respondió de esa manera a todos los críticos que dijeron que no podía liderar a los Spurs para ganar un título de liga e inclusive que tuviese la calidad suficiente para jugar en la NBA.
Algo similar le tocó vivir al entrenador Popovich, que después de haber perdido seis partidos al comienzo de temporada, estuvo a otra derrota más para ser despedido de su cargo.
El triunfo en la visita que hicieron los Spurs al Compaq de Houston para enfrentarse a los Rockets cambió por completo la marcha y la historia del equipo de San Antonio.
"Es algo demasiado grande y hermoso como para aceptar que sea verdad", comentó Popovich.
"El mejor premio de todos ha sido conseguir el título con un grupo de grandes profesionales y excelentes personas".
Ahora que tanto se habla del nuevo orden, el poder de las "Torres Gemelas", la perseverancia de un base marginado por varios equipos y el trabajo serio de un entrenador sin nombre, lo han establecido dentro de la NBA.