Desde el jueves anterior, Saprissa disputa sus partidos en un terreno donde nunca antes había jugado: el campo empresarial.
Los morados decidieron apostar a la transformación en sociedad anónima deportiva para superar la grave crisis que atraviesan. Y, como reconocen sus dirigentes, el éxito de esta iniciativa reside en un factor muy sencillo de explicar: que logren vender las acciones.
"Estamos muy optimistas porque ya detectamos interés de varios grupos inversionistas bastante fuertes. Además, como ha trascendido, el Roma de Italia estudia la posibilidad de adquirir algún paquete grande", indicó Mario Guzmán, vicepresidente de la institución.
Como la ley prohíbe hacer una oferta pública de las acciones, al estilo de la Bolsa de Valores (los morados confían en dar este paso en el futuro, cuando la empresa esté más madura), Saprissa iniciará una agresiva campaña de mercadeo directo. Es decir, de persona a persona.
Allan Rodríguez, gerente para Costa Rica de Provident Group, una firma internacional que se dedica a analizar posibilidades de inversión, comentó a La Nación que la clave para colocar las acciones está en que Saprissa convenza al público de que es más rentable poner el dinero ahí que en otras empresas.
"En cualquier caso no es cierta la premisa que maneja alguna gente de que invertir en ese equipo es riesgoso por la deuda que maneja (más de mil quinientos millones de colones). Hay compañías muy endeudadas que son exitosas, y compañías con poca deuda que terminan fracasando", explicó el analista.
Fideicomiso
La administración de las acciones está a cargo de un fideicomiso, que se encargará de decidir en dónde colocar el dinero (la prioridad es saldar la deuda) y evitar que entren al negocio personas de dudosa reputación.
No obstante, el riesgo de que al Saprissa ingrese dinero "sucio" siempre estará latente, pues los accionistas son libres de endosar sus títulos a quien deseen.
"El fideicomiso vigilará hasta donde pueda. Seremos muy cuidadosos a la hora de vender las acciones", aseguró Agustín Hernández, miembro de esta comisión.
En total hay 160.000 títulos, de los cuales una cuarta parte están a disposición de los antiguos asociados al club. Otro 25 por ciento se negociará con algún equipo extranjero, y la mitad restante se colocará en empresas o grupos de inversión y en algún medio de comunicación.
Para determinar el valor de cada acción (50 mil colones) se calculó el patrimonio del club y se incluyeron los lastres financieros que significan el 70 por ciento de la deuda del equipo: el frustrado proyecto de la Ciudad Deportiva Ricardo Saprissa y la Casa Club.