En el expreso futbolístico de la primera división, lo que suceda en el cuerpo del tren poco importa.
Lo trascendental radica en cada extremo. Tanto en la punta como en el último reducto.
En la máquina y en el cabús.
Saprissa y Alajuelense en la cima, lo mismo que Puntarenas y Ramonense en el sótano, mantienen una enconada pelea, los primeros por ganar la primera fase, y los segundos por evitar la cola.
Dada la forma de jugarse este campeonato, interesan muy poco los logros o los desaciertos de los cuadros que se ubican en las posiciones intermedias de la tabla.
Visto así, el triunfo saprissista sobre los manudos, en la cancha de estos últimos, resultó más que oportuno para los morados, que no solo recuperaron el liderato, gracias a su mejor promedio de goleo, sino que evitaron una fuga alajuelense que bien pudo ser definitiva. Hoy, ambos están codo a codo.
Dramatismo
En los predios del sótano, la situación es similar en cuanto al dramatismo que reviste, puesto que porteños y poetas igualan en puntos, 13 cada uno, con una ligera ventaja chuchequera, menos batido en su valla (27 goles contra 35 encajados por los ramonenses).
La derrota de Ramonense en su propio patio contra Santa Bárbara, lo complicó realmente, mientras que los barbareños, después de su sonada victoria sobre Saprissa, al que arrebataron el invicto el miércoles (3 a 2), repitieron el éxito en la tarde de ayer, al triunfar de nuevo, dos a cero; sin duda, una recuperación importante.
El rendimiento irregular del Herediano, que aunque ganó a Carmelita, recibió muchas críticas por su actuación, no le permite adherirse con claridad a la disputa del liderato, que al parecer se concentrará, una vez más, entre los rivales de siempre: Saprissa y Alajuelense.
En fin, a seis fechas de concluir la primera fase, aún queda margen para que las cosas cambien, sobre todo en los últimos puestos.
Entre chuchequeros y poetas y otros cuadros como Carmelita y Goicoechea, media la distancia escasa de un punto.
La figura
Alexandre Guimaraes sorprendió ayer al banquillo manudo. El estratega dejó sentados a los goleadores Alejandro Sequeira y Adrián Mahía, así como al eficiente Steven Bryce.
Pero el manejador tenía muy claro el panorama táctico. Con un planteamiento sagaz, de mucha presión, velocidad por los costados y una defensa bien escolanada, ancló en la cima del torneo.
De nuevo, Guimaraes demostró que analiza muy bien los encuentros y diseña planteamientos táctico efectivos, en los momentos más decisivos de la competencia.
Esta vez, el tico-brasileño le ganó la partida desde el banquillo al uruguayo Juan Martín Mugica, quien no supo mover las piezas para descifrar el esquema defensivo de los monarcas y las rápidas incursiones de los saprissistas por los costados.