El coraje con que Rodrigo Rocky Cordero anotó el gol del empate (2 a 2) ante Honduras, el 28 de febrero del 2001, la personalidad que tuvo el equipo para derrotar a México en el Estadio Azteca, el 16 de junio de ese año, y la lucha incansable que dio la Selección para sacar sus partidos en esta Copa de Oro, son ejemplos de los postulados que rigen el comportamiento de la Tricolor.
La Selección tiene siete valores que todos sus integrantes, ya sean jugadores o miembros del cuerpo técnico, deben respetar y cumplir.
Cinco datan de hace año y medio y fueron establecidos por los mismos jugadores: personalidad, carácter, lucha, humildad y disciplina.
Los otros dos los añadió el técnico Alexandre Guimaraes cuando tomó el timón de la nave, a finales de noviembre del año 2000: respeto y confianza.
German Retana, motivador de la Selección y quien impulsó la idea, dice que el establecimiento de los valores fue fundamental para la madurez que ha alcanzado el plantel. "Los valores son guías de conducta como las que fija toda empresa u organización".
El comienzo
Retana comentó que la idea de establecer los valores del equipo surgió el 12 de agosto del 2000, luego del partido amistoso que perdió Costa Rica ante Venezuela, 5 goles a 1.
"Se dibujó la silueta de Paulo Wanchope, por ser el más alto, en una manta y se invitó a los jugadores a que escribieran, fuera de la silueta, los factores que en su criterio impedían que el equipo consiguiera buenos resultados", relató Retana.
"Luego, dentro de la silueta escribieron lo que, a juicio de ellos, eran los valores que debía tener un jugador de selecciones nacionales para ser un triunfador. Cada uno puso dos o tres, luego tuvimos una interesante discusión, se hizo una votación y ellos definieron cinco valores, a los que el profesor Guimaraes añadió otros dos, posteriormente".
Para el siguiente partido que realizó el equipo, después del descalabro frente a Venezuela, se hizo una especie de contrato que firmaron todos los jugadores. Desde entonces, cada vez que llega un nuevo miembro al grupo, se le somete a la etapa de iniciación.
"Nos reunimos con él durante una hora, le explicamos la historia y la cultura de la agrupación y cuando el jugador ya se ha familiarizado con los valores, se le invita a firmar la manta frente a todo el equipo", contó Retana.
Para este motivador profesional, quien también se desempeña como profesor del Incae, la medida ha tenido buenos réditos, especialmente a nivel de consolidación del conjunto. "Este es un grupo muy unido, muy solidario; incluso en momentos tan difíciles como los que hemos tenido aquí en Miami".
Ya la primera manta no está en la Selección pues desapareció del vestidor del estadio Alejandro Morera el día del partido contra Jamaica. Pero los valores que contenía siguen escritos con tinta indeleble en el corazón del equipo.