Los cazatalentos europeos se empezaron a interesar en Michael Essién en 1999, cuando fue uno de los adolescentes más destacados en la Copa Sub-17 de Nueva Zelanda. Allí fue tercero del mundo.
Equipos como el Manchester United inglés, el Real Amberes belga y el Mónaco formalizaron sus ofertas, pero fue el Bastia galo el que al final "les robó el mandado" y se hizo de su concurso.
Firmó por tres temporadas en julio del 2000, procedente del conjunto ghanés Liberty Profesionals. Pese a su juventud demostró tener una gran madurez como futbolista y se consolidó.
Así comenzó la aventura profesional de Essién, quien hoy no solo es la máxima figura de Ghana, país debutante en el Mundial de Alemania 2006, sino que se convirtió en el jugador africano más caro de la historia del futbol.
Por esto se le considera un digno sucesor en el mundo internacional del futbol de dos de las estrellas ghanesas de antaño, Anthony Yeboah y Abedi Pelé.
En Francia hizo historia. Del Bastia pasó en el 2003 por $9,4 millones al Olympique Lyon, donde ganó dos veces el campeonato de la Primera División y fue elegido el mejor de la Liga gala del 2005.
El pase de Essién al Chelsea inglés, en agosto anterior, fue el más alto del verano europeo: $47 millones por cinco años. Nunca antes se había pagado una suma tan elevada por un futbolista africano.
Su transferencia, sin embargo, fue producto de una ardua negociación entre el Chelsea y el Lyon, en vista del valor que tomó como jugador, en especial porque su aporte impresionó en la Liga de Campeones de Europa 2004-2005.
Michael nació hace 23 años, el 8 de diciembre de 1982 en Accra, la capital ghanesa, y debutó con su país en la Copa Africana del 2002.
Desde entonces, las conocidas Estrellas Negras se favorecieron de sus magníficas actuaciones, que propiciaron el boleto del seleccionado ghanés al Mundial.
La ventaja que tiene Michael Buffalo Essién sobre sus compañeros es su versatilidad en el campo para cumplir funciones como lateral defensivo, volante de marca o de llegada.