Con vistas a continuar una prolongada tradición desde 1966, con la creación del león Willy, un gallo -símbolo nacional de Francia- representa la simpática mascota, que se propaga en todo el planeta y acompaña cada acontecimiento relativo a la próxima Copa Mundial de Futbol.
Este peculiar jugador fue escogido por unanimidad en una votación popular, que la acogió con curiosidad. Pero lo que más costó fue escoger su nombre actual, Footix; subitamente, evoca el sentir de los galos y, además, conduce a las historietas cómicas habituales en Europa, desde Asterix hasta Obelix.
El Comité Organizador, comandado por los franceses Fernand Sastre y el ex futbolista Michel Platini, como copresidentes, se dedicó a buscarle una identificación original, evocadora, dinámica y fácil de pronunciar en los principales idiomas.
Con base en esas características, los franceses organizaron un plebiscito nacional por tres semanas, del 13 al 26 de noviembre de 1995, cuyo resultado fue mayoritario: el 47 por ciento de los sufragantes decidió bautizar al gallo como Footix, mientras que el 53 por ciento restante dividió sus preferencias entre Zimbo, Houpi, Raffy y Gallik.
A este alegre amuleto, diseñado por Fabrice Paliot, capaz artista y diseñador gráfico, afamado músico y compositor de la ciudad de Montpellier, se le asignaron los colores azul, rojo y amarillo, además de conferírsele un papel privilegiado como símbolo de la victoria deportiva y la unidad mundial, y un rol comercial de gran importancia.
Y por eso los hay en cantidad y de mil maneras. Como fue creada pensando en los niños y tratando de sintetizar a Francia, la mascota aparece en toda propaganda imaginable, desde emblemas en las 9 ciudades francesas, hasta lapiceros, llaveros, muñecos, historietas y toda clase de productos, en diferentes dimensiones, hechos en plástico, tela, peluche, terciopelo y metal.
Evidentemente, la meta de los organizadores es emular el éxito logrado por la mascota Ciao en el Mundial de Italia 90 (allí donde Costa Rica fue grande y pasó a la segunda ronda), y no repetir el fracaso que sufriera la campaña publicitaria del perro Striker, en Estados Unidos 94.
Algo de historia
A la cabeza de las antecesoras mascotas de los Mundiales estuvo Willy, el leoncito inglés, en 1966, que fue el único entre todos sus sucesivos "hermanos" que en su emblema original no tuvo un balón con qué jugar.
En 1970, México escogió a Juanito, un niño futbolista, regordete y adornado con características propias de los locales, como el famoso sombrero de charro.
Cuatro años más tarde, en 1974, Alemania adoptó como "cara" del torneo a unos adolescentes, Tip y Tap, que representan los únicos casos notables de mascotas dobles en la historia de la Copa.
Para el Mundial de Argentina 1978, el acontecimiento fue representado por otro niño con un estilo particular de los habitantes de las pampas. No tenía nombre, pero la gente lo llamó espontáneamente Gauchito.
En España 1982, se utilizó por primera vez un objeto que no era humano y se seleccionó, en esa ocasión, una naranja, un fruto de gran tradición española, vestida de jugador. Su nombre inolvidable fue el de Naranjito
México, en 1986, repitió la idea española y, entre una multitud de proyectos, diseñó -siempre con el sombrero de charro- un chile picante, llamado Pique, en su variedad de jalapeño.
Algo inédito sucedió en Italia 1990, después de una consulta popular.
El personaje elegido, Ciao (la palabra italiana más reconocida en el orbe), fue un objeto inanimado, en forma humanoide, estilizado con una bola al lado de la cabeza y formado por segmentos tricolores de la bandera nacional, que unidos fijaban la palabra Italia.
Estados Unidos, hace cuatro años, en 1994, después de tres mascotas-objetos, vuelve sus ojos a los seres vivientes y escogen un perrito de nombre Striker, de escasa aceptación entre los aficionados que siguieron el Mundial anterior.
Y ahora, para la Copa Mundial 1998, que durará más de 30 días (del 10 de junio al 30 de julio), está el ya divertido gallo Footix, al cual los franceses le tienen mucha fe de que dará muy buenos resultados financieros, que es, al fin de cuentas, el objetivo principal de su exagerada promoción publicitaria.
Fuentes: Revista Guerin Sportivo (Italia) y Almanaque Universal 1998 (editado en Perú). Colaboró en la traducción, Liciana Romanini.