El futbol, como la vida, es así: en un instante te puede llenar de gloria; en otro te roba la alegría.
Esta es la historia del portero de la Asociación Deportiva Limonense, Kevin Stewart, quien hace dos semanas estaba en boca de todos luego de anotar un gol de cancha a cancha frente al Club Sport Cartaginés, y el domingo anterior sufrió una quebradura en su brazo izquierdo, producto de una jugada durante el juego ante el Herediano.
Oriundo de Siquirres, pero vecino de Guadalupe desde que tenía dos años, Kervin Stewart Reed sufre en carne propia los avatares del destino, que busca el momento menos adecuado para poner un obstáculo.
"Yo venía jugando de titular y creo que lo estaba haciendo bien. Hace apenas dos semanas, contra Cartago, metí un gol de cancha a cancha y atajé un penal, y hoy estoy enyesado", dijo Steward en su casa de habitación, cerca de Novacentro.
Corría el minuto 38 del primer tiempo de ese juego que finalmente perdió su equipo 4 a 0, cuando chocó con el lateral derecho rojiamarillo, Geovanny Jara.
"La jugada la inició Sunsing (Wílliam) por la derecha, yo salí, le saqué el balón, y observé que Jara venía con todo a meter el gol. Reaccioné rápido, me tiré y tape la bola con las manos cuando él remató. Creo que fue la fuerza de la patada la que me fracturó", explicó Kevin.
Según Stewart (quien se inició en las ligas menores del Herediano) en ese instante escuchó un leve sonido en el brazo; pero, no le dio mucha importancia porque estaba concentrado en el calor del juego.
Mala sorpresa
"Como no teníamos médico, no dejé que el masajista me tocara porque no sabía que tenía, pero seguí jugando. Jamás pensé que me había quebrado."
No fue sino hasta el hasta el día siguiente que la persistente molestia obligó al guardameta a buscar un centro médico.
"Fui al hospital Calderón Guardia para que me hicieran la placa, y ahí se ve el hueso roto. De acuerdo con las radiografías tengo una fractura en el cúbito.
Es un mal momento para que se haga presente el infortunio, pues fue titular en 22 de los 28 partidos disputados por los caribeños.
No queda más. Stewart considera que debe tener mucha fortaleza, y recuperarse completamente.
"No todo es malo, porque ahora tengo más tiempo para estar con mi hijo (Edson) y mi esposa (Kattia). Si Dios así lo dispuso, voy a respetar y hacer las cosas que me digan los doctores para estar de regreso lo más pronto posible."
Con apenas 24 años de vida y 1,90 metros de estatura, Kevin Stewart considera que su futuro le traerá cosas mejores, y que luchará por sus objetivos.
"Soy de un equipo pequeño, pero sueño por llegar a jugar con uno de los grandes. Llevo apenas tres temporadas en primera división y creo que tengo mucho por delante", manifestó el jugador.