Cartago. Ayer, Kevin Stewart vivió, seguramente, la mejor jornada en su corta carrera como portero de Primera División.
Por un lado, cumplió su misión de evitar goles ñdetuvo un penal y preservó el triunfo limonenseñ; pero antes había dado un aporte inesperado: anotó un gol que levantó a su cuadro.
Su gol, una jugada inusual en un guardameta, cayó al minuto 37, cuando su equipo perdía tres a cero. Fue un saque largo, de puerta a puerta, que bañó a su colega Héiner Rodríguez.
Con ese tanto sus compañeros se empinaron hacia una inesperada recuperación frente a un incrédulo Cartaginés, en el propio estadio Fello Meza.
El penal se lo detuvo al brumoso Giovanni Castro cuando ganaban cuatro a tres, al 86'. Su estirada evitó un empate que habría sido definitivo.
Kevin, con su anotación, se une a un selecto club de porteros que han logrado anidar de marco a marco.
"Sinceramente nunca creí que mi saque se iba a convertir en gol, ya que mi intención fue enviar el balón a un costado, pero afortunadamente la bola tomó rumbo a la portería y sorprendió a Héiner", apuntó el limonense, quien se convirtió en el más asediado por la prensa ayer.
El meta, quien se caracteriza por su fuerte saque, dijo que en el momento del penal se llenó de fe para atajarlo, porque consideró que la sanción fue injusta.
"Cuando rechacé el disparo de Giovanni le dí gracias a Dios, por acompañarme en este partido."
"Soy el villano"
Ayer, el otro lado de la medalla lo vivió Héiner Rodríguez, el guardameta de Cartaginés. Estaba tranquilo, pero sin esconder su pesadumbre.
"Hoy soy el villano, pero el domingo anterior fui el héroe cuando atajé un penal contra Goicoechea", comentó Héiner.
Muy honesto, Rodríguez reconoce su culpa en el gol que levantó a Limón.
"Vi desde que Stewart sacó el balón; cuando la bola iba llegando cerca del área le dije a Crístian Mena: ëMíaí... pero calculé mal el balón, que además picó de forma extraña y me comió.
"Reconozco que ayer no fue mi día, pero este gol no va a acabar con mi carrera."
Heiner asegura que comprende a su técnico, José Mattera, al relevarlo por "nix Vargas.
"Como cualquier patrono: si el trabajador no rinde se le cambia."
Además, sostuvo que cuando Vargas salió a calentar se lo tomó con tranquilidad. "El futbol es muy exigente, y a mis 28 años una situación de estas no me va a afectar sicológicamente.
"Hoy Kevin tiene un feliz día mientras a mí me embarga el desconsuelo y la mirada recriminatoria de la mayoría de aficionados.
"Pero tengan la seguridad, en el Cartaginés y en el futbol nacional, que esto me pasará y me levantaré con la frente en alto", reflexionó Rodríguez.