Lima. Adolfo Suárez, de Perú, con sus 69 años puede ser abuelo del costarricense Erick Téllez, de 14. Pero nada los une salvo la pasión por el billar, cuyo Campeonato Panamericano juegan estos días en Lima como los jugadores más longevo y más joven que recuerde la región.
No sólo los separa medio siglo de vida, sino también distintas vibraciones alrededor del deporte del taco, la mesa y las bolas de marfil, además por supuesto de un palmarés rebosante en el caso de Suárez y que en el caso del joven 'tico' está aún por materializarse.
Para Téllez el Panamericano en el Club Regatas Lima "es mi primer torneo internacional, también mi primera salida al extranjero y por si fuera poco hasta ahora nunca había viajado en avión", dijo el muchachito a la AFP.
De rasgos morochos, menudo, con 1,63 m de estatura y en tránsito al tercer año de secundaria, Erick Téllez -enfundado en la formal vestimenta negra con chaleco del billarista- confiesa que desde hace dos años practica este deporte en homenaje y por impulso de César, su padre, también jugador en los predios de San José.
El equipo 'B', que junto a Rolando Sanabria integra Erick, no clasificó al Campeonato Mundial de Viersen (Alemania), pero esto no afecta al jovencito que en Lima perdió sus seis partidos.
"Cuando tenga 25 años", dice él, "creo que estaré en un buen momento como jugador, así que no tengo por qué amargarme ni sentir tristeza si pierdo ahora".
Su único título es haber ganado el Campeonato Juvenil de Costa Rica este año. De Perú irá a Panamá para jugar el Centroamericano al estar desligado aún de apuros mundanos: "no tengo enamorada, no fumo, me gusta el fútbol pero sin apasionarme y tampoco me desespero por salir con los amigos del barrio".
Verlo rodear la mesa al lado de sus maduros contrincantes entra en la antología del billar panamericano, que desde su creación en 1949 tuvo como 'taqueador' bisoño al uruguayo Pedro Piedrabuena en 1993, recordó la organización.
La CPB dijo también el viernes que el peruano Adolfo Suárez tiene el record de antigüedad con 50 años en la competencia oficial.
"No sé si será mi última competencia, pero me gustaría despedirme en el nuevo siglo", dijo el el casi septuagenario jugador, 24 veces campeón de su país, tres del sudamericano y Campeón Mundial en 1961.
Suárez (limeño, con tres hijos y tres nietos: "en cualquier momento me hacen bisabuelo") dice tener aún resistencia, intactas sus virtudes técnicas de física, matemáticas y geometría que se aplican en billar, así como el factor humano "de este deporte que quiero como mi vida", confesó a la AFP.
Contó que para su edad le ayuda mucho la rutina del juego que lo hace caminar hasta un kilómetro por cada partida. "Con la tensión del juego uno se olvida de los muchos problemas de la vida", confiesa.
Problemas que no le faltan: una diabetes le provocó cataratas, y a causa de éstas "ahora juego por deducción porque no veo a plenitud la bola, sino la aureola".
'La Vieja' Suárez, como le conocen los peruanos, reconoce "lo sabio que es el organismo humano", que le permite seguir en lucha.
Otra lucha es la que tiene por una vida sin apuros. "Soy jubilado y cobro al mes 270 soles (poco menos a 90 dólares), por eso hago algunas exhibiciones y aguardó la buena voluntad de la gente, porque yo no pido nada", dice este campeón de los tantos olvidados por su país.
Enterado de la presencia de Erick Téllez en el torneo, dijo que le hubiera gustado hacer con él una partida...que puede ser la última para Suárez.