Santiago de Chile, 12 feb (EFE).- El matrimonio civil del ex internacional chileno Iván Zamorano con la modelo María Eugenia Larraín, previsto para este jueves, fue cancelado, según informó la propia pareja, que se ha reservado las razones.
"Esperamos que comprendan que no ahondaremos más las razones en torno a algo que pertenece a nuestro ámbito más intimo", señaló un comunicado de prensa que Iván y María Eugenia difundieron tras confirmarse la no realización de la ceremonia.
En un principio, el productor de la boda, Joreg Mackenna, aseguró que se trataba sólo de un aplazamiento, a causa de una descoordinación con el oficial civil que debía celebrarla, pero el comunicado de Zamorano y su novia da a entender que se trata en realidad de una cancelación.
"Por el cariño que todos los chilenos nos han mostrado nos vemos en la obligación moral de ser nosotros, personalmente, quienes les informemos de tan triste decisión", indica la nota.
"Somos personas públicas, pero también somos seres humanos. De manera que les rogamos que entiendan, en estos duros momentos, nuestra decisión de no hacer públicas las razones que nos han obligado a dar este paso", agrega.
"Nuestro dolor profundo durará mucho tiempo pero optamos por ser consecuentes con nuestros principios y valores", concluyen Zamorano y su novia, que también piden "a los chilenos", que "recen por nosotros".
La boda del famoso jugador de 37 años, que se retiró del fútbol el pasado diciembre, con su novia de 28, ha sido noticia de portada en los medios dedicados a la farándula.
La céntrica Basílica de "Los Sacramentinos", donde estaba prevista la ceremonia religiosa el próximo sábado, data de fines del Siglo XIX y según la novia de Zamorano, uno de los constructores fue su bisabuelo, un conocido arquitecto de la época.
La fiesta de bodas iba a celebrarse en el "Palacio Cousiño", también del Siglo XIX, que perteneció a una aristocrática familia y que actualmente, convertido en un museo de propiedad municipal, se abre en contadas ocasiones.
En las últimas décadas, sólo ha sido utilizado para ágapes de visitas reales, como la reina Isabel de Inglaterra o el rey Juan Carlos de España, y para dos bodas anteriores: la de Cecilia Bolocco con el estadounidense Michael Young y la de Jacqueline Pinochet, en los años en que su padre, Augusto Pinochet, gobernaba el país.
Las radios y canales de televisión comenzaron a tejer toda clase de conjeturas tras el anuncio de la suspensión de la boda, y algunos dijeron que la novia no llegó desde Buenos Aires, adonde viajó hace unos días a modelar.
Otros, en cambio, sostuvieron que ella no aceptó que el matrimonio fuera "con separación de bienes", por lo que cada parte sólo tendría derechos sobre sus propios aportes a la sociedad conyugal. EFE
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