Un gol de Antonio Cassano cuando se jugaban cuatro minutos de descuento dio un triunfo inútil a Italia sobre Bulgaria (2-1), pues el temido empate a dos goles entre Dinamarca y Suecia provocó que la azzurra se marche a su casa tras la primera fase.
En los días previos, los italianos habían hablado en demasía acerca de un presunto “arreglo” entre Dinamarca y Suecia, para igualar a dos o más tantos y dejar fuera a Italia.
La verdad es que el temido empate se cumplió. Llegó casi en el último minuto, como también vino en ese instante el gol del triunfo de Italia sobre Bulgaria, en un partido mucho más sufrido de lo previsto y que se mantuvo merced al drama de la clasificación.
Italia, más producto de la individualidad, dispuso de dos buenas ocasiones para anotar; además, volvió a fiar las esperanzas de su equipo a la creación de Pirlo y a la movilidad, indolencia y genialidad de Cassano, los dos principales artífices del buen partido contra Suecia.
Malas sensaciones
Sin embargo, ayer Pirlo no lució y el equipo volvió a mostrar las malas sensaciones de la “era Trapattoni”: sin gran mordiente, tensa, espesa y lenta en la acción y demasiado previsible.
Enfrente estaba una Bulgaria eliminada, que no se jugaba más que el prestigio y el estrenar su marcador de puntos y de goles.
Fue una Bulgaria orgullosa, bien plantada y atenta, pero que evidenció ser un equipo con notables lagunas y con tan solo Martin Petrov como jugador de nivel.
Ello bastó al conjunto búlgaro para complicar las cosas en la primera mitad a un rival sin carácter, que pareció atenazado por la importancia del juego.
Italia no reaccionó ni siquiera cuando supo que Dinamarca se adelantaba en el marcador ante Suecia.
Entonces le bastaba con ganar, pero fue cuando encajó el “mazazo” del gol búlgaro, al borde del descanso.
El colegiado Ivanov sancionó con un penal una pugna entre Materazzi y Berbatov. Martin Petrov (minuto 45) ejecutó.
La segunda mitad vio otra Italia, al menos en carácter y velocidad, pero sin gran juego.
Muy pronto encontró el empate, en una jugada de Cassano con disparo al travesaño y un error grave del meta búlgaro que no se hizo con el balón y permitió el disparo de Perrotta (48’).
En ese momento, a Italia la faltaban dos goles porque casi a continuación Suecia empató ante Dinamarca (1-1).
Todo o nada
Trapattoni decidió buscarlos dando entrada al renqueante Vieri por un Corradi que poco había aportado.
El conjunto italiano empezó a agobiar a base de corazón y presión a una Bulgaria temerosa y dando síntomas de estar ya muy cansada.
Italia se volcó, dispuso rápido de un par de ocasiones (Del Piero y Vieri), pero siguió sin juego.
Fue en remates en acciones a balón parado cuando el equipo italiano estuvo más cerca de ese ansiado segundo gol (ya en ese momento Dinamarca le ganaba a Suecia y los italianos debían ganar por cualquier marcador para seguir con vida).
Además, un derribo contra Cassano (77’) pareció ser falta, pero no se sancionó como tal.
El último cuarto de hora resultó dramático para una Italia tan pendiente de buscar su segundo gol como que Suecia no lograra el suyo para el “sospechoso” 2 a 2.
Fue Buffon quien mantuvo las ilusiones italianas al sacar con brillantez un potente saque directo de falta de Berbatov (85’).
Poco después, tras saque de esquina, Nesta obligó a Zdravkov a una intervención.
El drama aumentó en un partido que ya estaba roto, con el equipo italiano pasando del centro del campo y colgando balones y con una Bulgaria en busca del triunfo, lo que pudo lograr en el 93’.
Y llegó ese temido 2 a 2 entre Dinamarca y Suecia que ya hacía inútil cualquier cosa que pasara entre Italia y Bulgaria.
Y casi a continuación el 2 a 1 a cargo de Cassano, que celebró el tanto creyendo que le daba el pase..., pues no sabía lo que acababa de acontecer en el otro encuentro.
Cuando lo supo cayó al suelo en medio de lágrimas.
Italia se iba a casa merced al menor número de goles anotados en un triple empate.
Sin embargo, la azzurra también se fue dando una discreta imagen –como lo hizo en toda la Eurocopa– ante Bulgaria, pese al triunfo inútil de última hora.