Cartago. Espoleado por la petición de su hija de verlo jugar al futbol, y consciente de que el alcoholismo lo hundía cada vez más, el jugador Farlen Ilama dio un giro a su vida hace más de seis meses, y hoy está listo para regresar al deporte que tanto ama.
A sus 31 años, y vestido con el uniforme de Pérez Zeledón, el “pequeño saltamontes” de la Primera División será inscrito el próximo martes para formar parte del equipo con el que hace 11 años se diera a conocer.
“Quiero recuperar el tiempo perdido por mis padres, por mi hija Angele, que nunca me ha visto jugar y me lo ha pedido, y también por mi dignidad”, expresó el jugador.
El regreso del futbolista se da luego de que el técnico generaleño, el colombiano Carlos Restrepo, dio el visto buena a la directiva para que lo contrate por el resto de la temporada.
Pero antes de recibir esta oportunidad, Ilama tuvo que desintoxicarse del vicio que poco a poco fue minando su prometedora carrera.
Todo empezó en 1997, cuando llegó al Deportivo Saprissa tras destacar por cinco años con los generaleños –hizo 70 goles en 221 juegos–.
La presión de jugar con los morados le hizo buscar refugio en el alcohol, el cual provocó que después de tres temporadas (1997-2000) saliera del club y regresara a Pérez Zeledón (2000-01), donde tampoco se pudo reformar.
Las cosas no mejoraron y el futbolista dejó el cuadro del sur para irse a Carmelita (2001-02) y Osa (2002-03) –último club–, equipos que también resintieron su debilidad por el alcohol.
“He sufrido mucho y también he hecho sufrir. Me disculpo con los equipos en que jugué porque a veces no llegaba en las mejores condiciones”.
Dueño de una zurda desequilibrante que lo llevó dos veces a la Selección mayor (1994 y 1998), Ilama espera reencontrarse con el público que coreó sus goles desde que tenía 17 años.
“Agradezco a los que siguen creyendo en mí y al Hogar Salvando al Alcohólico, donde fui por gestión de mis padres”.