Del Valle de El General llegó precedido de una historia de goles y velocidad, pero en el Saprissa solo ha aparecido a ráfagas. Una luz, una sombra. Un destello y un adiós. En ese ámbito de intermitencias se ha movido Farlen Ilama con la camiseta morada.
Después de dos temporadas de haber arribado a suelo saprissista, Ilama aún no termina de consolidarse en el equipo, al que se vinculó con el sueño de convertirse en su goleador.
Alexandre Guimaraes estima que el aporte del futbolista fue importante en la consecución de los dos títulos del Saprissa, aunque considera que puede crecer.
Ilama maneja una idea similar. El jugador quiere llegar a la cima del goleo, pero antes debe cumplir con el rito de ganarse la titularidad, que hoy día se ve lejos para él.
A pesar de que en Pérez Zeledón era un verdadero referente para sus compañeros y para la afición, en el Saprissa se ha topado con la desventaja de ser uno más.
"Puedo dar más, pero a mí en el plano futbolístico me ha ido bastante bien. He aportado en los dos campeonatos que hemos ganado.
"Me siento parte importante del equipo. Así lo somos todos y yo no me quedo atrás".
Ágil y veloz. Inquieto y sorpresivo. Ese Ilama que muchos han aplaudido está en la hora de la espera y procura no desesperarse.
"Estoy decidido a obligar a que el cuerpo técnico se fije en mí. Una vez que logre la oportunidad que busco, no pienso soltarla.
"Tengo que ser paciente. No puedo tomar ninguna decisión apresurada".
El jugador, de 25 años, terminará contrato con los morados al final de la temporada y confía en que, de nuevo, las puertas del equipo se le abran, porque una de sus metas es hacer carrera en un club como el Saprissa.
Antes de que los morados lo ficharan, Ilama se ganó el aprecio y la admiración de la hinchada de Pérez Zeledón, que todavía hoy lo recuerda con gratitud.
"Debo mostrar mi futbol, para que el cuerpo técnico sepa que puedo ayudar. Voy a trabajar duro para que vean mi aporte. Sé que puedo dar más".
Días de inconstancia
El delantero acepta que en los dos años morados la sombra de la irregularidad lo ha perseguido. "No he tenido la constancia que hubiera querido. Una de las causas de ello han sido las lesiones. Trataré de que este sea mi mejor año.
"La temporada apenas comienza. Creo, incluso, que puedo hacer realidad mi sueño de ser goleador".
Con el Pérez Zeledón, Farlen alcanzó la cifra de 23 goles durante la temporada de 1995.
Uno de los obstáculos que Farlen tendrá que sortear es su definición.
El propio futbolista reconoce que es un aspecto en el que debe insistir y trabajar con más constancia.
"He notado en los entrenamientos que fallo en la definición. Me falta trabajo en este campo. Hablaré con el cuerpo técnico para ver cómo puedo mejorarla. Si pretendo ser un goleador, debo necesariamente perfeccionar mi goleo".
Farlen tiene que superar un obstáculo más si desea intensificar su goleo y es que en el Saprissa ha sido ubicado como delantero y como mediapunta, lo cual no siempre favorecería sus intereses.
El Ilama de gambeta fácil. El goleador afanoso. El atacante de espíritu guerrero. El Farlen capaz de quebrar la monotonía, vive hoy horas de sombra, a la espera de que el sol vuelva a brillar en su mundo.