Vigo (Pontevedra), 18 may (EFE).- Horacio Gómez anunció esta noche su renuncia a la presidencia del Celta de Vigo, tras once temporadas al frente del conjunto gallego, que pasará a presidir el hasta ahora consejero Carlos Mouriño, nuevo máximo accionista del club.
"Hoy he presentado a mis compañeros del consejo mi renuncia a la presidencia. La razón es que he llegado a un acuerdo -para la venta de su paquete accionarial- con mi amigo Carlos Mouriño, que sé que ha hecho un gran esfuerzo por complacerme, y eso es lo que me ha llevado a tomar esta decisión, que siempre he querido tomar, en uno de los mejores momentos del club", señaló Gómez.
El hasta ahora máximo dirigente del club vigués insistió una y otra vez en la idoneidad de Carlos Mouriño para hacerse con las riendas del equipo, que confía en que pueda seguir "engrandeciendo" en los próximos años.
"Quería marcharme y dejarle el club a una persona que me diera confianza, una persona que sé que puede seguir engrandeciendo a este club", añadió Horacio Gómez, que calificó como "un triunfo más" en su trayectoria como presidente, el hecho de poder dejar el club, con el equipo clasificado para la Copa del UEFA.
Gómez, de 51 años, llegó a la presidencia del club en la campaña 1995-96, que el Celta estuvo a punto de iniciar en Segunda División B tras el descenso administrativo con el que fue sancionado al no presentar a tiempo los avales necesarios para jugar en Primera División.
Un descenso que finalmente, y ante la presión popular tanto en Vigo como en Sevilla, el otro equipo implicado, no se produjo, lo que provocó la ampliación a veintidós equipos el campeonato nacional de Liga.
Durante sus once campañas al frente del conjunto celeste, Horacio Gómez ha vivido los momentos más brillantes en la historia del club vigués, como la consecución de la Copa Intertoto en el año 2000 y, sobre todo, la clasificación para la Liga de Campeones en la temporada 2002-03.
Así como algunos de los pasajes más tristes, como la perdida de la final de la Copa del Rey en el año 2001, tras perder por 1-3 ante el Zaragoza, en un encuentro en el que los gallegos partían como claros favoritos, o el descenso a Segunda División protagonizado en la campaña 2003-04.
"Ha habido momentos malos y buenos y el celtismo siempre ha estado ahí defendiendo los intereses del club, apoyando las decisiones equivocadas, pero también los aciertos", concluyó Gómez, que no pudo reprimir la emoción en sus últimos momentos como presidente del Celta.
Igualmente eufórico se mostró Carlos Mouriño con su llegada al cargo, desde el que espera conquistar las metas "más exitosas" en la historia del club.
"Me hacía mucha ilusión, porque siempre he tenido el sueño de ser presidente, es un reto difícil, pero con ilusión, ganas y trabajo haremos lo posible para el Celta siga creciendo y para poder cumplir las metas más exitosas en la historia de nuestro club", afirmó Mouriño.EFE
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