Toronto vivió momentos de alegría indescriptible en 1946.
Aquel 1 de noviembre, la capital de Ontario fue anfitriona del primer juego de la NBA, cuando los locales Huskies recibieron a los Knicks de Nueva York, en el primer otoño sin guerra mundial en siete años.
Cincuenta y tres años después, Toronto también vive momentos de intensa emoción ante la inmediata posibilidad de que los noveles Raptors irrumpan por primera vez en el playoff, tras jugar para solo 31 por ciento en victorias, desde que nacieron como equipo de expansión en 1995-96.
Tal parece que el milagro que no pudieron cristalizar ni Damon Stoudamire (Blazers), ni Marcus Camby (Knicks), está a punto de lograrlo el novato Vince Carter, de 22 años y 225 libras, quien ha convertido a los Raptors en el equipo de mayor progreso entre los 29 clubes de la NBA.
Carter, quien llegó a la NBA este año como quinto escogido en la subasta (draft) colegial, luce las mejores credenciales para apoderarse del título de "novato del año", sin demérito de Paul Pierce (delantero de Celtics), Jason Williams (distribuidor de Kings), Mike Bibby (distribuidor de Grizzlies), Raef LaFrentz (Nuggets), Dirk Nowitzki (Mavericks) y el compañero de Vince en la cuna de Michael Jordan (Carolina del Norte), Antawn Jamison (Warriors).
El formidable "shooting-guard" de Toronto es hijo de una maestra de primaria, hijastro de un profesor colegial y primo de otro gran jugador de los Raptors, Tracy McGrady. Dejó a Carolina del Norte luego del primer año, domina el saxofón y antes fue tambor mayor de la banda de la escuela de Mailand, en Daytona Beach, Florida.
"No pienso en mi persona cuando estoy en la cancha", dice. "Lo que me interesa es que el equipo gane, porque así todos salimos en ganancia".
El estilo de Vince liga la fineza y el músculo. La gusta correr la cancha y rematar con espectaculares hundimientos, aunque en la media cancha es disciplinado e inteligente para visualizar la ofensiva. Luce mediano nivel en el enceste de "jumper" y tres puntos, pero es uno de los mejores saltadores de la NBA y formidable en el primer paso. Aunque juega con una sonrisa en el rostro, no usa la intimidación. Posee buenas manos y gran sentido del tiempo. Su otra virtud es que presta gran atención a los consejos de los compañeros más experimentados, en especial, de Charles Oakley y Kevin Willis.
Para muchos críticos, Vince Carter es la nueva versión de Dominique Wilkins, especialmente en juego explosivo y desplazamiento por las alas en rompimientos rápidos. Su nombre aparece entre los mejores diez novatos en diez categorías: primero en anotación y bloqueos, segundo en dobles-dobles, tercero en minutos y asistencias, cuarto en rebotes, quinto en robos y tiros de campo, octavo en tiros libres y noveno en encestes de tres puntos.
El distribuidor Jason Williams es uno de los rivales más serios de Vince en la disputa del "novato del año". Rick Adelman, quien jugó con Jazz de Nueva Orleans en 1975, a la par de Pete Maravich, se deleita al ver jugar a Jason, porque le recuerda a Pete. "Williams exhibe el juego florido y temerario de Maravich", dice.
Casi sin oportunidad de ofrecer el primer saludo a los rivales, Jason deja su huella en ellos. Superó a John Stockton (Jazz) en tres de cuatro cuartos y ante Jason Kidd se dio el lujo de encestar cuatro "jumpers" sobre su cabeza, a 25 pies de distancia del tablero.
Jason, de 23 años, ha visto a Maravich en vídeos. "Dominaba muchos trucos y jugaba con mucho ímpetu", dice. Maravich se retiró de la NBA en 1980 y ocho años después falleció de un ataque del corazón.
El mensaje de Jason es claro cuando entra a la cancha. Si por allí no hay nadie que intimide, él pronto lo hace.